miércoles, 31 de octubre de 2012

El ladrón de palabras (The Words)

   El cine y la literatura siempre han estado íntimamente ligados, aunque entre ellos las diferencias son más importantes que los puntos que los unen. En "El ladrón de palabras" (traducción desacertada a mi parecer del título original, "The Words") los directores han intentado aproximar ambos universos contando una historia dentro de una historia que nos cuenta otra historia. Una versión parecida al "Origen" de Nolan, sólo que si en esta nos adentrábamos en el mundo de los sueños, en "El ladrón de palabras" nos introducimos en un libro que cuenta la historia de otro libro, cuyo origen es el dolor y una de las maneras de afrontarlo, sacándolo fuera de uno a través de las palabras, y así poder compartirlo.
   Pero "El ladrón de palabras" no es sólo contar una historia: habla del hastío, del fracaso, del conformismo, de las oportunidades, de las opciones de la vida, de los errores, del remordimiento, de la conciencia, del amor, del dolor, de la vida en definitiva.
  La trama nos cuenta la historia de un escritor de éxito hablando de su última novela, que narra como un joven escritor desiste de sus intentos de escribir tras el rechazo de su trabajo por parte del mundo editorial. Pero llega hasta sus manos un manuscrito que le cambiará la vida, pues al transcribirlo para notar como las palabras pasan entre sus dedos, llega a ser publicado y se convierte en un Best Seller, que le da la fama para poder publicar sus trabajos anteriores.
   Con un reparto muy interesante (Bradley Cooper, Dennis Quaid, Olivia Wilde) sobresalen Jeremy Irons en el papel de anciano necesitado de contar su historia (con una gran caracterización), y Zoe Saldana, como esposa de Bradley Cooper.
   Como película no está mal, se deja ver y se hace entretenida, pero me hubiera gustado mucho más haber podido leer un libro con esta historia. Aunque dicho esto, os recomiendo la pelicula, claro.
      Y ahora:

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