sábado, 8 de diciembre de 2012

Lobos de Arga

   ¿Alguna vez os habéis encontrado en esa situación, mientras vais conduciendo, buscando algún sitio en concreto que no sabéis donde está, y llegáis a una bifurcación en el camino? Decidís tirar hacia un lado, y aquello que buscáis por allí no está. Así que volvéis a la bifurcación y tiráis hacia el otro lado. Pero aquello que buscáis tampoco está en esa dirección. Algo parecido les ha pasado a los creadores de Lobos de Arga: no han sabido si tirar hacia la comedia o hacia el terror y la ciencia ficción, aunque hayan tirado más hacia este lado, pero en mi opinión se han quedado demasiado cortos en ambos sentidos.
   A pesar de contar en el reparto con tres de las caras de la nueva generación de cómicos del cine español (Gorka OtxoaCarlos ArecesSecun de la Rosa), como comedia, y salvo algún gag aislado, “Lobos de Arga” no termina de arrancar, sino que permanece en un ralentí que se queda estancado y te deja con las ganas de soltar la carcajada. Y como peli de terror, al tener el aroma de la comedia presente, tampoco termina de cuajar, aunque si tuviese que definirla dentro de algún género lo haría en este. Me pregunto por qué no han utilizado mejor la atmósfera gallega en la que se desarrolla la acción, aprovechando esos bosques, la niebla, las meigas,…
   Comienza bien, con una original presentación de la historia mediante viñetas de comic y un narrador que nos pone en antecedentes sobre la maldición existente en Arga. Y de repente aparece Tomás Mariño (Gorka Otxoa - “Pagafantas” -) volviendo al caserón familiar tras más de quince años sin aparecer por allí con la excusa de recoger un premio que le ha otorgado el pueblo al ser un escritor (aunque sin ningún prestigio) Una vez en la casa retoma miedos y traumas infantiles, para darse cuenta de que, aunque nada ha cambiado, poco tiene que ver con el pasado. Esto lo vemos reflejado en las conversaciones que mantiene con Calisto (Carlos Areces - “Balada triste de trompeta”, “Spanish movie” -), amigo de la infancia que le pone al día de todo lo ocurrido en el pueblo desde su ausencia. Pero una maldición pesa sobre el pueblo, y ese es el verdadero motivo de la presencia de Tomás. De repente los habitantes del pueblo acuden cual horda en su búsqueda (todos a una, como en “La comunidad”), con teas, horcas y palos (hubo un momento en que me recordó a la marabunta de gente que se dirigía a por el monstruo de Frankenstein, en menor escala claro, y en otro momento parecía aquello el “Resident Evil 4”, ese que se desarrollaba en la España mexicana…) Y en esto que la maldición se hace presente con la luna llena y se destapa la maldición.
   Pero no todo es malo; hay algo en “Lobos de Arga” que merece la pena, como todos los personajes que interpreta; es Luis Zahera, que en esta ocasión nos presenta un Guardia Civil a lo Chuck Norris español, y que prácticamente es lo único que te consigue sacar una sonrisa. Y esto me hace preguntarme ¿para cuándo un papel protagonista para este estupendo actor? Borda los papeles secundarios, como el Releches de “Celda 211”, o el papel de matón de la reciente “Invasor”.
   Si como dijo Juan Martínez Moreno, director de “Lobos de Arga”, esta película está hecha por y para la gente que va al cine a divertirse, el objetivo no lo ha cumplido: pese a ser una película sin pretensiones, al final se hace demasiado larga y predecible. He de reconocer que me esperaba más. Aunque a pesar de lo que digan, seguiré viendo cien español y seguiré recomendándolo, porque hay historias por descubrir que en algún momento nos tocarán la fibra. 

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