sábado, 23 de febrero de 2013

Magic Mike

   Cuando ves el cartel promocional de "Magic Mike" y lees la sinopsis piensas que puede estar bien: una peli sobre strippers de un local de moda en Tampa (Florida) en la que aparecen casi en porretas todos los actores, alguno de ellos muy conocidos (Matthew McConaugheyChanning Tatum) y otros menos pero que suenan para protagonizar el libro erótico que las ha vuelto locas, "50 sombras de Grey" (Matt Bomer). Pero tras el primer cuarto de hora te das cuenta que no todo es tener un cuerpo bonito que lucir. Debajo del cuerpo sudoroso y brillante de todo stripper hay una vida que no tiene nada de glamuroso y excitante. Y en cada caso se aprecian los motivos que les obligan a seguir portando ese "traje de musculitos", que en realidad es la vía de escape (o de atadura) hacia el trabajo soñado, las drogas, vivir de fiesta en fiesta o simplemente el dinero.
   Steven Soderbergh vuelve a poner un filtro a la luz en "Magic Mike", como ya lo hizo en "Contagio", pero con distinto resultado: si en "Contagio" la luz podía interpretarse como un estado de ánimo para todos y cada uno de los personajes por la situación en la que se encuentra cada uno de ellos, en "Magic Mike" consigue alejar ligeramente la percepción de sol, arena y playa para adecuarla al mundo de la noche en el que se desarrolla principalmente la historia: todo tiende hacia un oscurantismo donde la ausencia de luz y el juego de sombras no permite distinguir claramente lo que sucede en realidad.
   Tras "Efectos secundarios", Soderbergh dice que se retira (aunque no termino de creerlo) después de rodar en los últimos tres años hasta ¡¡¡diez películas!!!, y teniendo en cuenta que la mayoría de sus películas, además de dirigirlas ejerce como director de fotografía, e incluso en alguna de ellas también es el montador, lo normal es que tras este arrebato de hiperactividad se quiera tomar un tiempo de descanso. Y no le vendrá mal, porque personalmente creo que tanta película al final no hace sino confundir al propio autor y lo peor, al espectador, que muchas veces busca un puchero hecho como antiguamente, respetando los tiempos de elaboración para degustar todos los aromas y sabores hasta quedarse saciado. Y Soderbergh sólo está ahí cuando el que mira se ve obligado a elegir comida rápida para salir del paso.
   En definitiva, "Magic Mike" es una peli en la que no hay mucho donde rascar, e incluso a ratos se hace bastante truñete...

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