martes, 26 de febrero de 2013

Nos merecemos algo mejor...

   Bueno, pues ya han pasado los Goya y los Oscars, y no creo que sea el único que haya encontrado demasiadas diferencias entre una gala y otra. En este tipo de eventos nos dan mil vueltas, no sólo en la producción del espectáculo en si, sino en glamour y principalmente, en saber estar.
   Aquellos que me conocéis sabéis que defiendo y veo cine español, porque en general me gusta y porque considero que debemos apostar por el producto nacional, sin menospreciar en ningún caso todo aquello que nos llega de fuera, venga de donde venga, porque pienso que en cualquier parte puedes encontrar una historia que te emocione, te guste o simplemente te entretenga.
   En España tenemos grandes profesionales en el mundo del cine en todos los ámbitos: actores que con sus estupendos trabajos han dado el salto al charco y son muy respetados por la industria norteamericana; directores que con su manera de ver el cine han conseguido que quieran trabajar con ellos las mayores estrellas de Hollywood; músicos que crean bandas sonoras que resultan mil veces premiadas en todo el mundo; y un sinfín de profesionales del todos los ámbitos que consiguen hacer grandes películas con presupuestos más que ajustados. Pero personalmente pienso que lo que mejor hacemos es crear historias: tenemos unos guionistas estupendos, que saben manejar los sentimientos del espectador, tanto en historias creadas exclusivamente para el cine como adaptando obras de otros ámbitos al mundo del celuloide.
   Precisamente es lo contrario a lo que ocurre con el cine norteamericano. Sin caer en la generalización, porque hay historias que te atrapan y te dejan aturdido, en general las pelis que nos llegan de Hollywood repiten los patrones de historias clásicas, y al final no hacemos otra cosa que ver la misma peli protagonizada por distintos actores o desde el punto de vista de un director u otro. Y no digamos ya las manías de remakes y reboots con las que nos inundan cada temporada desde hace algunos años.
   Resumiendo, considero que una de las principales diferencias entre el cine de aquí y de allí está en que nosotros tenemos el fondo para contar cosas, pero ellos tienen las formas, en todos los sentidos. Me explico: cada uno tenemos nuestros premios, pero acabamos ejecutándolos de maneras muy distintas. Y aquí me tengo que poner del lado del cine americano. Son los mejores montando espectáculos, sobre eso no hay duda alguna, pero es que además van todos a una a defender lo que es suyo, y no hacen absolutamente nada para estropear una fiesta anual que les sitúa (aún más) en el centro del mundo. A los Oscars acude todo aquél que es alguien en Hollywood, esté nominado o no, para arropar a los suyos y hacer causa común; a los Goya asisten principalmente los nominados, con algo de suerte los ganadores del año anterior y  aquellos que quieren lucir palmito en busca de un papel (de nuevo, sin generalizar, que hay gente que sí asiste todos los años); allí entregan los premios megaestrellas; aquí muchas veces no hace falta más que protagonizar una serie de televisión o una campaña de publicidad para que te dejen entregar un cabezón; allí montan unos espectáculos en medio de la ceremonia que primero te dejan boquiabierto, y cuando consigues cerrar la boca es para que se te salten las lágrimas por el regalo que te hacen; aquí simplemente rozamos el esperpento (min.7:30) y la vergüenza ajena; allí, si pasa lo que ocurrió aquí con los sobres y los errores a la hora de anunciar a un ganador, renuncia al cargo hasta el apuntador; aquí se habla de desliz y se intenta justificar lo injustificable...
   Pero no todo lo hacen bien; hay cosas que hacemos igual, pero distinto: ellos politizan la ceremonia haciendo que la esposa del Presidente entregue un premio (cosa que nosotros no podríamos hacer, porque si sale la mujer de Rajoy casi todos nos preguntaríamos ¿y esa quién es?); y nosotros politizamos los discursos o simplemente la ceremonia portando pegatinas en el esmoquin o en el traje (que digo yo, que qué pensarán los diseñadores que se han roto los cuernos preparando los trajes para que luego vaya alguien y se pegue una pegatina..., ¿o ya los diseñan con un hueco de tamaño estándar para que se luzca mejor el slogan - protesta?)
   En fin, a mi modesto entender, creo que nos merecemos algo mejor...

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