sábado, 29 de junio de 2013

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)

   ¿Tienen nuestras acciones presentes repercusión en lo que le sucederá a alguien en concreto en el futuro? ¿Heredamos conductas de personas de las que en principio no tenemos conocimiento de su existencia? ¿Es posible que todo el planeta esté interconectado por una red invisible que se mantiene desde el origen de los tiempos y permanecerá allí, conectando conciencias a su libre antojo sin tener para nada en cuenta el azar? ¿Es el libre albedrío una simple percepción ilusoria creada por el hombre para sentirse libre?
   Todas estas preguntas me vienen a la mente tras ver "El atlas de las nubes". Los Wachowski, como hicieron en "Matrix", nos han vuelto a presentar una peli complicada de entender a simple vista, pero que absorbe la atención del espectador durante casi tres horas a través de distintas historias que abarcan desde el s.XIX hasta un futuro postapocalíptico que se presenta como una vuelta al neolítico, en lo que supone un proceso evolutivo inverso al que conocemos.
   Tachada de fraude filosófico y de "basura con narices de goma" por buena parte de la crítica, es cierto que "El atlas de las nubes" juega con conceptos clásicos del pensamiento humano, e incluso se atreve a realizar una crítica a los ideales religiosos en cuanto al origen de la adoración por parte de generaciones futuras a personas que distan demasiado (en el tiempo) entre lo que en su tiempo fueron y el significado que tiene esa persona para generaciones posteriores, idealizando el concepto hasta atribuirle el concepto "divino".
   Si la veis prestad atención a la increíble banda sonora, de lo mejor que he escuchado últimamente. Y del reparto me gustaría destacar dos actuaciones:  Ben Whishaw (protagonista de "El perfume", y el nuevo Q en la saga Bond) es uno de los mejores intérpretes de su generación, y si sigue por el camino que lleva pronto será uno de los grandes; y  Hugh Grant, por fin alejado de las comedias románticas para hacer un papel estupendo. Os sorprenderá seguro.
   Me da que será otra de las pelis a incluir entre las denostadas, pero por mi que no quede: os la recomiendo totalmente.

viernes, 28 de junio de 2013

Los becarios (The Internship)

   ¿Sabéis esa sensación de tener un plan que no os apetece demasiado, pero una vez puestos en faena acaba siendo un gran plan? Pues es lo que me ocurrió viendo "Los becarios": pensé que iba a ser un truño de película para olvidar y se convirtió en la peli más divertida de lo que va de año, con momentos desternillantes e hilarantes sin necesidad de acudir a lo grotesco, grosero, de mal gusto o escatológico.
   Un par de cuarentones se quedan sin trabajo, y para salir adelante deciden presentarse como becarios en Google...sin tener ni idea de informática. No es necesario más, sólo una historia de superación y optimismo aderezada con humor para que la peli funcione.
   Reconozco que ni Vince Vaughn ni Owen Wilson son santo de mi devoción actoril, al contrario, es ver que salen en alguna peli y como que me da repelús (excepto Owen Wilson en "Midnight in Paris", una peli infravalorada, de esas de las que ya tengo un ranking que algún día publicaré). Pero en "Los becarios" están los dos muy bien, y además rodeados por un elenco de frikis de los que llaman la atención, incluido John Goodman, que no se si será cosa mía pero no hago más que verle en papeles (aunque secundarios) en una peli tras otra ("Argo", "El vuelo", "Golpe de efecto").
   Pues eso, que seguro que este par de tipos son capaces de arrancaros una sonrisa que vale su peso en oro...(quien la vea lo entenderá...)

El hombre de acero (Man of Steel)


   Uno de los primeros recuerdos cinematográficos que tengo en mente es ir a ver "Superman III" con mis padres cuando tenía unos ocho o nueve años. Creo recordar que fue en uno de los cines de la calle Gran Vía de Madrid, de aquellos en los que el acomodador te decía en que lugar debías sentarte y que lamentablemente ya no existen (los cines, bueno y los acomodadores, con su linterna de color verde de esas que siempre tenían la bombilla a punto de fundirse), convertidos hoy en día en tiendas de ropa. Lo que no recuerdo exactamente fue el cine, si el Palacio de la Música o el Avenida, porque estaban uno junto a otro. Pero sí recuerdo que nos sentamos en el primer anfiteatro, y yo me pasé la peli de pie, con los brazos apoyados sobre la barandilla cromada y la barbilla apoyada sobre los brazos, mientras con los ojos bien abiertos descubría a aquel personaje que podía volar y tenía superpoderes. Desde aquel momento me convertí en fan incondicional de Superman, aunque no fue hasta pasados algunos años cuando pude ver las dos primeras películas.
   Desde entonces no se cuántas veces habré podido las pelis de Christopher Reeve como Superman, a pesar de los evidentes defectos técnicos que aparecen en las pelis (sí Javi, incluido lo de cambiar el sentido de rotación de La Tierra volando a su alrededor). Lo que sí os puedo decir es que a pesar de las nuevas entregas, ninguno de los nuevos actores han conseguido superar a Reeve. No todo es músculo ni efectos especiales. ¿Dónde están el carisma y la sonrisa de Superman, la candidez de Clark Kent y la locura de Lois Lane?
   A mi "El hombre de acero" me gustó. Creo que es una buena peli, entretenida a pesar de las más de dos horas y media que dura. De lo que más me gustó fue Russell Crowe como Jor-El, padre biológico de Superman, que supera la prueba de medirse a Marlon Brando en el mismo personaje de la versión del 78.
Y también me gustaron los flashbacks que ayudan a situar personajes e historia. Me sorprendió la música de Hans Zimmer: pensé que echaría de menos los acordes creados por John Williams, pero es una muy buena banda sonora.
   Y ahora viene lo que me gustó, pero menos: si vais a verla no lo hagáis en 3D, porque es muy justito y no merece la pena; personalmente creo que hay una sobresaturación de efectos especiales que hacen que a veces quedes desorientado.
   Como no quiero destriparos más la peli ni meter spoiler, ya no os cuento nada más. Sólo animar a aquellos de vosotros que os gusten las películas de supehéroes a verla, porque esta os gustará.

domingo, 23 de junio de 2013

La trama (Broken City)



   "La trama" es como ese sucedáneo de dulce que venden como producto ligth, pero que una vez lo compras y te lo comes no te mata el gusanillo del azúcar ni a la de tres. Una cosa sosa que sí, que te comes, que te hace trabajar la mandíbula y el aparato digestivo, pero que pasa sin pena ni gloria, y apenas unos minutos después ni te acuerdas de su sabor, si es que tenía alguno.
  "La trama" es una peli sin alma, que no logra dejar ni un poso tras haberla visto, pero que cumple su cometido: te tiene hora y media mirando la tele pero no te aporta nada, ni por historia, ni por la trama, ni por los actuaciones. En definitiva, es como esa peli de Antena 3 de fin de semana tras las noticias pero con un cartel de lujo. Resulta que el alcalde de Nueva Yok (Crowe) cree que su mujer (Zeta-Jones) le pone los cuernos, y contrata a un detective privado (Wahlberg) para que averigüe quien es el amante.
   Así que ya sabéis, no os dejéis engañar por Russell Crowe, Mark Wahlberg y Catherine Zeta-Jones porque os quedaréis con hambre.

viernes, 21 de junio de 2013

Psicosis (Psycho)

   Hace poco comenté por aquí "Hitchcock", y me entró el gusanillo de volver a ver "Psicosis". Lo malo de revisitar clásicos como este es que ya no cuentan con el elemento sorpresa, pero al mismo tiempo puedes recordar momentos olvidados en la memoria o ni tan siquiera percibidos y descubrir detalles nuevos hasta ahora pasados por alto.
   Y es que muchas películas se definen, además de por memorables escenas que al final son recordadas eternamente, por los pequeños detalles que las hacen más impresionantes por la sutileza y el empaque que le otorgan al conjunto sin quitarle protagonismo al momento del clímax. "Psicosis" está repleto de estos detalles (algunos se pueden ver en "Hitchcock"): la escena inicial, donde unos amantes planean su futuro y se despiden sin que se perciba la mano de la censura de la época; la manera de rodar la famosa escena de la ducha, donde dicen las malas lenguas que fue el propio Hitchcock el que empuñaba el cuchillo en algunas de las tomas; la escena del retrete (¿sabíais que "Psicosis" fue la primera peli en la que aparece un retrete y alguien que tira de la cadena? Hasta entonces se consideraba algo obsceno...);...
   Pero mi escena favorita no es la de la ducha (aunque la música de  Bernard Herrmann lo mereciese, una de las melodías más famosas de todos los tiempos) donde Janet Leigh intenta aferrarse a la vida a través de la cortina del baño, mientras ésta se escapa en forma de sangre a través del sumidero; ni la conversación en la habitación de los pájaros disecados: mi escena favorita es la escena final, aterradora, donde vemos a Norman Bates (Anthony Perkins) indefenso en una silla tapado con una manta, mientras se escucha la voz de su madre y de repente, una imagen se superpone sobre su rostro...

domingo, 16 de junio de 2013

La jungla: Un buen día para morir - La jungla de cristal 5 - (A Good Day to Die Hard - Die Hard 5-)


   Pena. Es el principal sentimiento que me invadió después de ver "La jungla: Un buen día para morir". Lo siguiente que me dio fue sueño, porque aunque en la peli no haya más que persecuciones, disparos y destrucción por doquier, era todo una amalgama de sinsentidos protagonizados por uno de los héroes de mi adolescencia: John McLane  Pero este tío no es John McLane:  es un hombre mayor que se dedica a ir detrás de su hijo para arroparle con la mantita y quitarle de encima a los malos a escopetazos. No hay ni placa de poli de Nueva York, ni Yipi-Ka-Yei, ni nadie de los Gruber con el que acabar, ni camiseta blanca  ennegrecida de Abanderado con su chorrete de sangre.
   Al John McLane de "La jungla: Un buen día para morir" le falta el carisma que emanaba el John McLane de las tres primeras entregas (incluso la cuarta es un peliculón al lado de esta, ya que al menos estaba entretenida) en las que creías que podía derribar un muro a cabezazos. Aquí es un simple pelele puesto al servicio de la producción como un muñeco de reclamo que intenta llamar la atención en busca de nuevas vías de negocio para el futuro.
   Bruce Willis tiene su gracia en los papeles en los que se ríe de si mismo y de sus personajes ("RED", "Los Mercenarios 2"), pero aquí ni lo intenta. Al contrario que los Stallone, Swarzzenegger, Van Damme y compañía se dedican a hacer pelis que rememoran aquello que hicieron para llegar a la fama pero desde un punto de vista en que la cosa tiene su gracia, aquí Willis ha intentado ir en serio y se ha topado de frente con la realidad, Y luego está el que interpreta a su hijo, Jai Courtney, un cachas de rostro pétreo que tiene pinta de convertirse en una de las nuevas figuras del cine de acción.
   En definitiva, un truño de muy señor mío.

sábado, 15 de junio de 2013

Trance


   Clic! Un chasquido de dedos te devuelve a la butaca del cine. Aunque llevas casi dos horas allí sentado, tu mente ha emprendido un viaje hacia el lado oscuro del pensamiento inducida por la música hipnótica que suena de fondo, el reflejo de la luz tenue que se filtra a través de un cristal y la voz, casi un susurro, de alguien que habla de forma muy pausada pero segura desde el otro lado de la pantalla.
   Esto es "Trance", una película que comienza con el robo en una casa de subastas de arte por parte de una banda criminal, que quiere hacerse con un valioso cuadro. Pero tras el robo, el encargado de robarlo (James McAvoy) recibe un golpe en la cabeza y no recuerda el lugar en el que ha escondido el cuadro. Para localizarlo, el líder de la banda (Vincent Cassel) contrata los servicios de una hipnotista (Rosario Dawson) para que ayude al amnésico a recuperar la memoria.
   "Trance" es, además de todo lo anterior, un viaje al fondo de la mente humana, a aquel lugar en el que se esconden los sentimientos más oscuros del hombre, en ese punto en el que la racionalidad está tan difuminada que sólo quedan los instintos más bajos a la vista (sexo, violencia). Pero como todo viaje, tiene sus peligros: puedes encontrarte con un trayecto demasiado revirado que lo único que hace es marear al espectador hasta hacer que se pierda en determinados momentos, lo que hace resetear la mente hasta que vuelve a ubicarse, y durante el reseteo has perdido el hilo.
   Es lo que tienen las pelis de Danny Boyle, en las que muchas veces el excesivo ritmo y la apabulleo visual, mezclado con una música hipnótica hacen que te involucres tanto en la película que llega un momento en el que te descolocas, y tienes que alejarte para ver las cosas con la perspectiva que el séptimo arte requiere.

sábado, 8 de junio de 2013

Ahora me ves... (Now You See Me)

   Hace algunos años en Hollywood se puso de moda hacer películas sobre magos. Desde historias como "El último gran mago", un truño sensibloide donde Harry Houdini (Guy Pearce) buscaba contactar con el espíritu de su madre a  través de una medium (Catherine Zeta-Jones); pasando por "El truco final: el prestigio", donde Christopher Nolan enfrentaba a Hugh Jackman y Christian Bale en una lucha casi fraticida por encontrar el mejor truco de magia de la historia, con un guión enrevesado como le gustan a Nolan con giros continuos y sorpresa final; hasta mi favorita, "El ilusionista", con un Edward Norton espectacular en una historia cocinada a fuego lento que te absorbe por completo hasta llegar a un final memorable, rodada con una luz particularísima que consigue crear una atmósfera mágica en todo momento. Las tres tienen en común una ambientación detallada de principios del siglo XX, lo que les da un toque de nostalgia por aquellos grandes magos que iban de teatro en teatro presentando sus trucos de prestidigitador.
   "Ahora me ves..." traslada el mundo de los magos a la actualidad, a los megacomplejos de entretenimiento, donde cuatro ilusionistas con talento sobreviven a duras penas por las migajas del resto de espectáculos. Hasta que un día se reúnen para que sus vidas cambien de manera radical.
    "Ahora me ves..." utiliza otro tipo de magia: la del cine, para conseguir a través de unos más que aceptables efectos especiales un efectismo como el que se siente cuando hacen un truco de cartas delante de ti y ni te enteras cómo te la han colado...Pero todo tiene su lado malo: el efectismo sobredimensionado lleva a  "Ahora me ves..." a integrarse en el género fantástico a pesar del gran reparto que intenta sujetar la película en el suelo como lastre de un globo aerostático que sabes que en algún momento acabará volando.
   Del reparto me gustaría destacar a Woody Harrelson, que borda su papel (como casi siempre) y todos aquellos personajes que tienen ese punto de locura locuaz, deslenguada y gesticular asumida desde el control sin que apenas se perciba que la cordura lo controla todo cual titiritero en cada función.
   En definitiva, un peli entretenida aunque demasiado fantasiosa...