viernes, 21 de junio de 2013

Psicosis (Psycho)

   Hace poco comenté por aquí "Hitchcock", y me entró el gusanillo de volver a ver "Psicosis". Lo malo de revisitar clásicos como este es que ya no cuentan con el elemento sorpresa, pero al mismo tiempo puedes recordar momentos olvidados en la memoria o ni tan siquiera percibidos y descubrir detalles nuevos hasta ahora pasados por alto.
   Y es que muchas películas se definen, además de por memorables escenas que al final son recordadas eternamente, por los pequeños detalles que las hacen más impresionantes por la sutileza y el empaque que le otorgan al conjunto sin quitarle protagonismo al momento del clímax. "Psicosis" está repleto de estos detalles (algunos se pueden ver en "Hitchcock"): la escena inicial, donde unos amantes planean su futuro y se despiden sin que se perciba la mano de la censura de la época; la manera de rodar la famosa escena de la ducha, donde dicen las malas lenguas que fue el propio Hitchcock el que empuñaba el cuchillo en algunas de las tomas; la escena del retrete (¿sabíais que "Psicosis" fue la primera peli en la que aparece un retrete y alguien que tira de la cadena? Hasta entonces se consideraba algo obsceno...);...
   Pero mi escena favorita no es la de la ducha (aunque la música de  Bernard Herrmann lo mereciese, una de las melodías más famosas de todos los tiempos) donde Janet Leigh intenta aferrarse a la vida a través de la cortina del baño, mientras ésta se escapa en forma de sangre a través del sumidero; ni la conversación en la habitación de los pájaros disecados: mi escena favorita es la escena final, aterradora, donde vemos a Norman Bates (Anthony Perkins) indefenso en una silla tapado con una manta, mientras se escucha la voz de su madre y de repente, una imagen se superpone sobre su rostro...

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