miércoles, 14 de agosto de 2013

Hansel & Gretel: Cazadores de brujas (Hansel and Gretel: Witch Hunters)

   Ah, cómo han cambiado los cuentos de los Hermanos Grimm, o de Hans Christian Andersen. Antes los cuentos los leíamos en libros ilustrados, cuyos protagonistas tenían la cabeza desproporcionada, grandísima en función del dibujo, con unos ojos enormes, más grandes que las manos, y una expresión iluminada en la mirada, que te enganchaban al cuento mientras lo ibas leyendo y te ayudaban a ubicar la acción en tu mente.
   Pero más que los cuentos lo que ha cambiado ha sido la manera de contarlos: los niños de ahora no son como los niños que éramos antes. La tecnología ha supuesto una evolución en los cuentos, incorporando elementos inimaginables en las historias originales. Antes en los cuentos se buscaba sembrar una moraleja en la mente del lector, que germinase a través de la historia, muchas veces con efectos terroríficos para el lector de la época. Ahora el cuento clásico sólo busca entretener a través de héroes guapetes de cara y heroínas en busca de su príncipe azul, que viven sus aventuras entre artefactos tecnológicos, aunque la historia se desarrolle en mitad de la Edad Media, done lo más avanzado que existía era una simple ballesta.
   Pues esto es lo que ofrece "Hansel y Gretel: cazadores de brujas". Olvídense del terror gótico y de las moralejas bienintencionadas para sustituirlas por fuegos de artificio, maquillaje, efectos especiales y sucedáneo de sangre, litros y litros de sangre que se esparcen por doquier como sí se tratase de una mala copia de una película de Tarantino.
   No busquéis las miguitas de pan, porque se las han comido los productores para conseguir engañar a aquellos insensatos que piensan que van a ver una cosa cuando resulta que es otra totalmente distinta.
   Por cierto, para los que tengáis niños, es una película violenta y sangrienta, de esas que llevarían el rótulo de NR-12 (por lo menos). 

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