martes, 30 de diciembre de 2014

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? (Qu'est-ce qu'on a fait au Bon Dieu?)


¿Puede hacerse una comedia cuyo principal ingrediente sea el racismo, sin resultar incómodo para el espectador? Pues resulta ser que sí, y además con un magnífico resultado. “Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?” consigue algo que hasta hace relativamente poco tiempo resultaba impensable: criticar a través del sentido del humor la xenofobia, el racismo y el antisemitismo. Pero no es una crítica de soslayo, sino una crítica con un humor ácido, a través de comentarios que muchos de nosotros no seríamos capaces de hacer en público, aunque puestos en la boca de otro resultan desternillantemente ofensivos.


Últimamente las comedias francesas triunfan en España, a pesar de que somos un país en el que como regla general se odia todo aquello que procede de más allá de los Pirineos, sobre todo por aquellos años en los que nos vaciaban los camiones y quemaban nuestra fruta. Eso sí, para ir a EuroDisney con los niños no parece que viajemos a Francia, sino al mundo de la piruleta y la magia en el que te clavan un cuchillo por la espalda por pasar un fin de semana largo en la casa de Mickey Mouse. Ya lo decía el refrán: “Hay que ser muy bruto para ir a París a ver a Pluto…”
Pero a lo que iba, que me salgo del tema: la comedia francesa, que consigue atraer al público español como si una degustación gratuita de jamón de Guijuelo se tratase, y pagando!!! Que digo yo que algo harán bien estos franceses para conseguir atraer al cine a un público difícil como somos (como regla general). Tratar temas tan delicados como los que citaba anteriormente permitiéndose el lujo de bromear sobre ellos sin la necesidad de hacer un escarnio, sabiendo que sólo se trata de humor, algo sin lo que el ser humano, o al menos el ser humano español no sabría vivir. Lo que ocurre es que aquí todavía gusta más el humor en el que el insulto y el humor que ridiculiza al otro hace sacar a flor de piel aquellos sentimientos que aunque muchas veces negamos, en lo más recóndito de nosotros, algo todavía queda. Y por eso aquí gusta tanto Torrente, aunque ese es otro tema…


“Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?” cuenta la historia de una familia bien francesa, con cuatro hijas en edad de merecer, donde cada una de ellas contrae matrimonio con un musulmán, un judío y un chino, cada uno de ellos para darle de comer aparte. Pero, ¿qué ocurrirá con la cuarta hija? ¿Será la que dé la satisfacción a sus padres de sentar una católico a su mesa? Dejo que lo descubráis.
En definitiva, una peli para pasar un buen rato, de las que hace tiempo no se ven, y que pone de acuerdo a una sala entera a la hora de soltar carcajadas…

lunes, 22 de diciembre de 2014

Malditos vecinos (Neighbors)


Leo con estupor que algún medio considera a "Malditos vecinos" como una de las sorpresas del año cinematográfico. No doy crédito. ¿Qué será lo próximo? ¿Seguro que no ha visto ninguna peli más sorprendente en todo 2014? A mí esto de la prensa especializada que hace críticas cada vez me tiene más descolocado. Lo que consiguen con este tipo de afirmaciones es que al final, deje de leer críticas (pero sólo lo puedo hacer yo, vosotros por favor seguid leyéndome), excepto las de Carlos Boyero, al que al final casi siempre tengo que dar la razón.


Al final "Malditos vecinos" no deja de ser la típica peli ochentera de juerguistas universitarios a los que les interesa más su hermandad que formarse, y entre día y día se dedican a beber, drogarse y hacer inocentadas a los novatos. Digo ochentera porque este tipo de cine nació en aquellos años, con pelis como "Porky's" o "Escuela de genios", y lo único que tiene de distinto es que está actualizada a los tiempos actuales.


Debe ser que el humor escatológico más allá de Torrentes triunfa dentro y fuera de nuestras fronteras. Sinceramente, y puestos a aguantar lo soez, prefiero aguantar al menos los chistes patrios que en el fondo no hacen sino reflejar el pensamiento mayoritario de la sociedad, aunque la mayoría no seamos capaces siquiera de insinuar lo que alguna vez se nos pasa por la cabeza por intentar mantener nuestra posición políticamente correcta.


"Malditos vecinos" utiliza a uno de los llamados "Reyes de la Comedia", Seth Rogen (que sí, que tendrá sus momentos, pero que vamos, creo que tanto como rey... más bien asistente de paje diría yo) para atraer al público de las comedias del sobrevalorado Judd Apatow; y por otra parte, para atraer a otro público más juveniloide, cuenta con el rostro de Zach Efron, al que no sé yo si después de superar todas sus adicciones le vendría bien interpretar a un personaje que sólo piensa en fiestas, alcohol y drogas. El caso es que la trama es bien simple: una pareja con un recién nacido se compra una casa, y al poco tiempo, en la casa de al lado, se instala una hermandad universitaria. A partir de ahí, unos hacen la vida imposible a otros, los otros intentan vengarse, llegando a una escalada de violencia sin final, hasta que… Bueno, que aunque no me gustó no la voy a destrozar.
En definitiva, que allá vosotros.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Magia a la luz de la luna (Magic in the Moonlight)


Lo de Woody Allen con la magia ya no es algo casual. Llámalo magia, espiritismo, hipnotismo o futurología, el caso es que ya son varias las películas en las que el punto de origen de la trama está relacionado con las artes prestidigitadoras.


En “La maldición del escorpión de Jade” la ilusión parte de hipnotismo, haciendo de Constantinopla una de las palabras con más encanto de la filmografía de Allen. En “Scoop” el encanto lo pone Scarlett Johansson, e Ian McShane es el contacto con el mundo de los espíritus. En “Midnight in París” la magia aparece en una oscura calle adoquinada bajo las lúgubres farolas…
En “Magia a la luz de la luna” el secreto está en los poderes de una supuesta médium (Emma Stone), a la que un afamado mago de la época (Colin Firth) pretende desenmascarar. Allen elabora alguno de sus chispeantes diálogos, como casi en todas sus películas, poniendo en boca de sus personajes palabras que bien podrían describirle, y en general describir a la raza humana, que quiere creer aquello que ve, y en caso de no verlo, lo da por supuesto o lo inventa.
Pero lo más impactante de la peli es el personaje de Colin Firth, uno de esos personajes que pueden existir en cualquier época, el típico sabelotodo desagradable al que al final acabas cogiendo cariño, porque en el fondo su antipatía es, única y exclusivamente, producto de su falta de sentido en eso de “quedar bien”. Allen se vuelve a sacar de la manga un personaje encantadoramente desagradable, y Firth (que no es santo de mi devoción, incluso no me gustó “El discurso del Rey”, hala, ya lo he dicho) clava su interpretación. En cuanto a Emma Stone, pues interpretativamente esperaba más, pero es Emma Stone, con su melena pelirroja, así que no voy a decir nada más. Es Emma Stone y punto.


Allen saca partido a la luz, mostrándonos en todo su esplendor la Costa Azul, con una fotografía viva y luminosa que se integra como elemento característico de la época en la que se desarrolla la trama (los animados años 20). Visualmente hay momentos en los que la luz hace que puedas estar sentado junto a las flores de un jardín de un verde césped tan refrescante como si le diese el sol en el momento en el que las primeras gotas del rocío matutino comienzan a retirarse.
En definitiva, no es una de las obras maestras de Woody Allen, y la crítica la considera ya como una obra menor. Pero el caso es que es una de esas pelis que al final acaban siendo agradables de ver, y que te recuerdan que la música de un señor llamado Beethoven puede encajar tan perfectamente como cualquier otra en una película actual.



lunes, 8 de diciembre de 2014

Exodus: Dioses y reyes (Exodus: Gods and Kings)


Llamadme loco, pero a mi modesto entender “Exodus: dioses y reyes” además de ser un remake de “Los diez mandamientos” de Cecil B. DeMille (1956) es un homenaje a Steven Spielberg. Me explico: he visto referencias a “La lista de Schindler” (el pueblo judío subyugado y exterminado por otro pueblo), que vale, se pueden entender. Lo raro es que me he topado con alguna secuencia tipo “Tiburón” e “Indiana Jones en busca del arca perdida”. Sí, estoy muy loco. Pero es que sólo me falto una nave espacial y un extraterrestre para tenerlo claro del todo.


Como decía antes, “Exodus: dioses y reyes” es una nueva versión de “Los diez mandamientos”, a la que el bueno de Ridley Scott le ha recortado casi hora y media, yendo directamente al grano, sin necesidad de escenas superfluas (aunque las hay) y quitándole el encanto que tenía la peli protagonizada por Charlton Heston. Que sí, que mucho escenario grandioso, mucho Egipto recreado en medio del desierto almeriense y miles de extras, aparte de los efectos digitales que son mastodónticos, pero como que la sensación que acaba transmitiendo es la de una peli hecha sin ganas, sin tensión. Esperemos que Ridley Scott sepa recuperar el pulso de su excelsa filmografía, porque lo que es su última etapa deja algo que desear, y eso que no he visto “El consejero” y soy de las pocas personas a las que “Prometheus” les pareció una buena peli.


“Exodus: dioses y reyes” tiene como protagonista a Christian Bale en el papel de Moisés, el libertador del pueblo judío de la esclavitud en la que vive en el Egipto faraónico. Y quizás sea la mejor interpretación de la película, al transmitir esa fuerza que emana de su interior y te hace creerte el personaje. Y no han tenido mejor idea que colocarle a María Valverde como su mujer. Sí sí, la Baby de “A tres metros sobre el cielo” nada más y nada menos que convertida en Séfora (el personaje bíblico que años más tarde dio nombre a una cadena de perfumerías). Esto debe ser como los fichajes del fútbol, que si consiguen colocar a alguien en una peli, otro alguien se lleva una jugosa comisión. Para interpretar a Ramsés tenemos a Joel Edgerton, que ha participado en películas muy interesantes (“El gran Gatsby” o “La noche más oscura”), pero que aquí no hace más que recordarte al majestuoso Yul Brynner de la versión de 1956. También tienen papelillos de secundarios Sigorney Weaver, Aaron Paul y Ben Kingsley, pero ninguno sabe aprovecharlos para robar siquiera un plano.
Por lo demás, la música de Alberto Iglesias no está mal, pero no son los coros y trompetas ideados por Elmer Bernstein. Eso sí, las escenas de la plagas si está muy bien. Y por cierto, lo de las tablas de la ley a alguno le parecerá…bueno, mejor que lo descubráis por vosotros mismos, si es que la veis…

domingo, 30 de noviembre de 2014

El único superviviente (Lone Survivor)


“El único superviviente” es una de esas pelis que pasan sin pena ni gloria por las carteleras, y debido a la poca o equivocada promoción, acaban transmitiendo tedio más que distracción. Pero un día te pones a ver algo, no teniendo muy claro qué, y te encuentras en la pantalla con la carátula de una peli de Peter Berg (el director de las aceptables, por lo entretenidas, “Hancock” o “Battleship”), protagonizada por Mark Wahlberg (que unas veces da la de cal y otras la de arena), Taylor Kitsch (a mí me gustó bastante “John Carter”, aunque debo ser el único, por lo que ya la considero uno de esos pequeños placeres que hacen sentirte culpable), Ben Foster (actor especializado en transmitir mal rollo), Emile Hirsch (al que no le cambia s cara de niño por mucha barba que se deje) y Eric Bana (un gran actor desaprovechado). Y allá que fui.


No soy demasiado fan de las películas bélicas, pero el caso es que las que veo me suelen gustar. Hace años, cuándo aún iba al colegio me tragué un montón de películas bélicas gracias a un profesor de historia que tuvo a bien ponernos películas mientras otros compañeros se iban de viaje de fin de curso. Algunos recordarán su primer viaje sin sus padres. A mí se me grabaron en la retina escenas de “Tora, tora, tora”“Tobruk”, “El puente sobre el río Kwai”, “Doce del patíbulo” o “La gran evasión”.


El caso que si me pongo a recordar, hay un montón de películas, series o documentales de contenido bélico que me han gustado, y mucho. Desde “Salvar al soldado Ryan”, “Enemigo a las puertas”, “Black Hawk derribado” o “La chaqueta metálica”, pasando por la estupendísima serie “Hijos del tercer Reich” o el majestuoso documental “Apocalipsis: La segunda guerra mundial”, en el que se muestran imágenes inéditas y a color del peor conflicto bélico que ha sufrido la humanidad desde que el mundo es mundo. Debería ser una obligación ver sus seis episodios en las clases de historia de bachillerato.


Últimamente las series y pelis bélicas van todas en la misma dirección: la guerra en Afganistán. “La hora más oscura”, donde vemos con minuciosidad el plan para dar caza a Bin Laden; o “Homeland”, una serie que sorprendió en su primera temporada pero que tiene sus mejores momentos en la cuarta, con una Claire Danes simplemente maravillosa.
Pues bien, “El único superviviente” pertenece a este último subgénero. Una misión que comenzó siendo una rutina de un grupo de las fuerzas especiales del ejército norteamericano por una de las zonas montañosas afganas en busca de uno de los líderes talibanes, termina convirtiéndose en una guerra de guerrillas lo más parecido a una lucha entre indios y vaqueros con armas semiautomáticas, que hacen que te pongas el cojín a modo de chaleco antibalas no sea que se escape una bala perdida. Lo mejor son los efectos de sonido que hacen que se escuche hasta el ruido de una bala al atravesar la hoja de un árbol, el chasquido de una rama de madera la quebrarse y el quejido de un hueso al ser atravesado por una ráfaga de balas disparadas por un Kalashnikov. Lo peor, el toque patriota que lo único que consigue es quitarle credibilidad a una historia que está basada en hechos reales.
En definitiva, que es un peli estupenda para vivir un rato de tensión si os gustan las historias bélicas.



sábado, 29 de noviembre de 2014

Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I (The Hunger Games: Mockingjay - Part I)


De verdad que me da mucha pereza el futuro postapocalíptico que nos presentan últimamente en forma de película dirigida principalmente a un público juveniloide. Será que me estoy haciendo mayor, pero es que todas estas películas me parecen pelis de tristes, de chavalas y chavales a los que les hace falta un buen sopapo o un buen meneo para ayudarles a descubrir de una puñetera vez lo que es la vida.


Todo empezó con los pseudovampiros crepusculeros (o crepusculosos), que hubieran hecho de oro a cualquier psicólogo que los hubiera sentado en su diván: un grupo de vampiros que viven como si fuesen una familia, donde los miembros con aparente edad adolescente están obligados a estudiar una y otra vez el bachillerato. Normal que tengan la cara de tristes que tienen después de estar estudiando una y otra vez trigonometría, el complemento directo, la Revolución Francesa y tener que saltar el plinto año tras año, como una condena infinita por los pecados cometidos durante su vida “normal”. Imaginaos a un NI-NI de esos que frecuentan este país nuestro en la misma situación…
Después llegó la saga de “Los Juegos del Hambre”: un grupo de adolescentes que tienen que luchar a muerte hasta que solo quede uno porque el espectáculo sirve de entretenimiento a la población esclavizada. Y resulta que la ganadora le lanza pullitas al presidente del país que organiza los dichosos juegos, hasta que se mosquea y le va haciendo la vida imposible. Y de esta trama se han sacado de la manga cuatro películas de dos horas.


También tenemos otras sagas, como “Divergente” o “El corredor del laberinto”, donde otra panda de tristes tienen que luchar por salvar su vida, y debe ser que con siquiera simular una mueca de sonrisa en la comisura de sus labios mueren, porque son capaces de aguantar sin sonreír aunque les cuenten el chiste del perro que se llama “mis tetas”.
Pero volviendo a lo que aquí nos ocupa, “Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte I”, es un poco más de lo mismo. Es como si a un adolescente le obligan sus padres a ir de visita a casa de la tía abuela Enriqueta y no le dejan siquiera ponerse los cascos, mientras sus amigos se lo están pasando chupi lerendi haciendo cosas de adolescentes. Aunque tengo que reconocer que algo sí que me gusta de la saga: Jennifer Lawrence. No es porque la considere atractiva, sino por lo buena actriz que es, capaz de dar criterio y sensatez en cualquiera de las películas que hace. Es, sin duda, una de las actrices con mayor proyección en el futuro.
En definitiva, que “Los Juegos del Hambre: Sinsajo. Parte I” gustará a los fans de los libros, y al resto, pues dependerá de la edad de la mirada que la vea. Por mí, allá vosotros…
PD: También me gustó el tema principal de la película, "Yellow Flicker Beat", de Lorde:


sábado, 22 de noviembre de 2014

Un viaje de diez metros (The Hundred-Foot Journey)


No sé qué tienen las películas con ambientación hindú que últimamente me resultan hipnóticas. No me refiero a las pelis que vienen de Bollywood (confieso que aún no me he puesto a ver ninguna), sino a aquellas pensadas, rodadas y dirigidas para un público occidental. Se trata de ese tipo de películas cuyos protagonistas rompen las tradiciones de su lugar de origen para crear historias de impacto, de un mundo al que no estamos acostumbrados, pero que nos acaban, en la mayoría de los casos, abriendo los ojos a una realidad sobre la que nos creemos superiores.


“Slumdog millonaire” o “La vida de Pi” son claros ejemplos de este tipo de pelis, hechas con mucho tacto, con mucho gusto, a pesar de la dureza de la historias, pero que al final te acaban dejando clavado en el asiento. No sé si será por el ambiente, por el colorido, por los personajes o los actores. El caso es que siempre que veo una de estas pelis acabo con una sonrisa en los labios y un brillo de alegría en la mirada.


Con “Un viaje de diez metros” me pasa lo mismo: la ambientación en un pequeño pueblecito del sur de Francia y los contrastes entre dos mundos tan distintos como lo pueden ser la cocina francesa en busca de una estrella Michelín y una familia hindú en busca de su sitio en el mundo después de sufrir los duros golpes de la vida, hacen que la peli de Lasse Hallström acabe siendo una unión perfecta entre dos mundo destinados a enfrentarse. Y como guinda al pastel, la interpretación de Helen Mirren, que da una clase magistral de cómo hacer una transición dentro de un mismo personaje a través la razón y la lógica.
En definitiva, una de esas películas que no pasará a la historia del cine, pero cuando estés un día haciendo zapping y la estén echando no seguirás cambiando de canal…

domingo, 16 de noviembre de 2014

Interstellar


¿Que pensarías si os dijese que en realidad "Interstellar" es una película que tiene como objetivo final la exaltación del amor? No un amor de esos que surgen del enamoramiento de la persona con la que en un momento determinado querrías pasar el resto de tu vida. No un amor identificable con un flechazo a primera vista. Se trata del amor más profundo y puro que puede sentir un ser humano, semejante a las variables físicas absolutas que rigen nuestra vida en la Tierra, como el tiempo o la gravedad.


Nolan bebe de conceptos visuales y musicales de "2001: Una odisea del espacio" para hacer su propia interpretación de los conceptos de física cuántica que rigen en las leyes de universo para llevarnos más allá de las estrellas. Pero si en aquella la indefinición de la trama la hace tan especial y tan abierta a interpretaciones como estrellas hay en el firmamento, en "Interstellar" todo tiene un sentido: la búsqueda de la salvación de la humanidad en un viaje más allá de nuestra capacidad de pensamiento, donde cada uno de los personajes que se enfrascan en el traje de astronauta intentan conseguir su reto personal por encima del colectivo, con un único patrón en común: el amor en sus múltiples variantes.
Hay momentos en los que reconozco sentirme perdido: diálogos e imágenes que sobrepasan a un espectador de los que dejaron las clases de física hace más de veinte años, y de buenas a primeras se encuentran ante conversaciones sobre física cuántica, agujeros negros, paradojas espacio-temporales, particularidades y demás elementos que me hicieron releer alguno de los capítulos de "Una breve historia de casi todo" de Bill Bryson para intentar, al menos, volver a entender la teoría de la relatividad a través de la acción de una bola de jugar a los bolos sobre un colchón.


Seguramente vuelva a ver "Interstellar" para intentar captar todos aquellos elementos que se me escaparon como arena entre los dedos, pero seguramente tenga que volver a verla dentro de unos meses, cuando esté completamente preparado para realizar un viaje más allá de mi mente.
En definitiva, seguramente "Interstellar" sea la segunda mejor peli de Christopher Nolan tras "El caballero oscuro", y una de las mejores de 2014. Así que os recomiendo que no os la perdáis, y que vayáis al baño antes de entrar a la sala, que son casi tres horitas de cine del bueno...

domingo, 9 de noviembre de 2014

The Equalizer (El protector)


Ya está. Otro de los actores talluditos que se suman al carro de pelis de repartir mamporros a cascoporro. En este caso, y aunque el bueno de Denzel Washington lleve haciendo cine de acción durante toda su carrera, me ha recordado al Liam Neeson que despertó su instinto asesino en la saga "Venganza".


Es lo que debe pasar cuando llegas a una edad, que ves que se te acaba el tiempo y te dejas de tonterías. Pero es que en este caso las tonterías se han quedado fuera y ha entrado algo de sangre, o más bien mucha sangre, que hay escenas bastante gore. Es lo que tiene ser un ex marine (o lo que sea en lo que convierten en EE.UU. a los soldados o agentes de la CIA). El caso es que Denzel Washington está tranquilito en su buscada y rutinaria vida, pero al ver como una chiquilla explotada sexualmente lo pasa mal empieza a sentir como las lombrices le reconcomen por dentro hasta convertirle en un culo inquieto que tiene la necesidad de ayudarla. Y a partir de aquí la cosa se lía con temas de mafias, mamporros a tutiplen y escenas del héroe que de repente pasan a ser a cámara lenta para el lucimiento del personaje.
"The Equalizer" es una de esas pelis para ver cuando no te apetece darle vueltas al coco y quieres pasar un rato entretenido (por cierto, un rato de dos horas largas) viendo a un gran actor que sabe cumplir hasta en películas en las que la exigencia de interpretación está muy por debajo de lo que nos tiene acostumbrado.
En definitiva, entretenimiento para no buscarle los tres pies al gato.

martes, 4 de noviembre de 2014

Drácula, la leyenda jamás contada (Dracula Untold)


Ni Drácula ni Dráculo. Esta versión de Drácula con croma es un pansinsal a la que le falta alma y tensión. Empezando por el protagonista, que mantiene durante toda la peli una cara de quehagoyoaquí que más que miedo da grima. Todo por la manía de actualizar historias para que las vean las generaciones de ahora. Y una mierda. ¿Por qué no se atreven con E.T? (y no me vale con decir que qué pasa con "Super 8") ¿O con "La Princesa Prometida"?¿O con los "Goonies"?


A mí con el "Drácula" de Bela Lugosi me bastaba, y respeto, y mucho, al de Coppola. Es tan fácil como coger a los chavales que supuestamente van a ir a ver un Drácula 2014, engañarles, y ponerles "Nosferatu". Pero claro, eso no da pasta, y prefieren engañar al público haciéndoles creer que van a ver un peliculón de un superhéroe como Drácula (si Bram Stoker levantara la cabeza). ¿Dónde está el el romanticismo, lo gótico, el estilo?  A "Drácula, la leyenda jamás contada" la podían haber llamado Lobezno en Transilvania y no hubiera pasado nada. El caso es hacer descargar la tensión a los chavales con saltos vuelos y virguerías, sin que sepan siquiera de dónde procede la leyenda (la original) de Vlad el Empalador.
No merece la pena decir nada más. Bueno sí. Salí del cine echando de menos la banda sonora de Wojciech Kilar para el "Drácula de Bram Stoker" de Coppola.


Así que como podréis comprobar, vosotros mismos...

domingo, 26 de octubre de 2014

Relatos Salvajes


Todos tenemos situaciones que nos sacan de quicio: que intenten colarse en la cola del supermercado, que te jodan una peli en el cine con los cuchicheos, el gilipollas que va pegado a tu coche porque no te puede adelantar y decide ir lamiendo tu parachoques trasero,... y así  un montón de situaciones cotidianas que si no fuese porque tienes un poquito de cordura harían que tu vida fuese "Un día de furia" permanente.


Pero un día estallas. Ese día tonto en el que todo se tuerce, y desde que te levantas de la cama y te duchas ya empieza el karma a dar por saco: primero el despertador del móvil no sonó a la hora programada, y por mucho que corras ya llegas tarde. Luego, mientras te duchas, cuando tienes el pelo lleno de champú y coges el gel, te das cuenta de que está el bote vacío. Te medio secas para salir de la ducha pero acabas llenando el baño de agua, y el bote de gel de repuesto (en el caso de que lo haya, porque como el día sea chungo ni eso) está al fondo del armario. Sales de casa cuando ya deberías haber llegado al trabajo, y te han dejado el coche encajonado entre el de delante y el de detrás. Así que a costa de la integridad de tus parachoques, no te queda otra que hacerte hueco. Y cuando consigues salir y te pones en marcha, el seguidor de la Fórmula 1 va detrás de ti intentando cogerte el rebufo cuando vas a 40 Km/hora. El mosqueo ya ronda tu mente, y decides reducir a 30 e ir pisando el freno cada 20 metros. Hasta que por fin el gilipollas de detrás se separa. Pero como está lloviendo, el acceso a tu lugar de trabajo está cortado porque una balsa de aguas ha inundado la vía de servicio. En ese momento es cuando le das la primer mamporro al volante y te haces daño en la mano. Vas a estar todo el día con el recordatorio del golpe, y cualquier otro golpe que te des va a ser en el mismo sitio con el que golpeaste el volante. Pasan 20 minutos para recorrer 200 metros y llegas al trabajo, y en cuanto entras por la puerta resoplando por la última carrera que te ha hecho adelantar cinco míseros segundos, te comentan que no hace falta que corras que los servidores se han caído y que no funciona ninguna de las herramientas con las que realizas tu trabajo.
Pero, ¿qué ocurriría si tu día de furia se mezcla con el día de furia de otra persona? ¿Y si el conductor que te sigue pegado decide embestirte en vez de dejarte hueco? Eso es "Relatos Salvajes", una mezcla de historias que van un poco más allá de lo que estamos acostumbrados hasta dejarte con la boca abierta por el asombro y con una carcajada escapándose antes de que puedas cerrarla.
"Relatos Salvajes" es un álbum de historias donde la venganza es un elemento transversal a todas ellas, en las que las situaciones llevadas al extremo pretenden dar una idea en conjunto, a modo de crítica,  de lo que es la sociedad actual.
Un viaje en avión, un cliente en un restaurante de carretera de mala muerte una noche de lluvia, un incidente de tráfico, un coche mal aparcado, un atropello mortal y una boda son los escenarios donde quedan al desnudo las vergüenzas del ser humano, quizás llevadas un poco más allá del límite, lo que causa perplejidad en el espectador y al final, es la nota discordante con el cine actual: la transgresión que no llega prácticamente en ninguna de las películas que se estrenas la ha logrado Damián Szifrón con unas historias que hacen reír de puro dramatismo, como válvula de escape de la tensión acumulada por unos personajes superados por las situaciones que les ha tocado padecer.
"Relatos Salvajes" tiene un reparto coral donde ninguno de los intérpretes desentona, pero si hay que destacar a alguien, me quedo con Ricardo Darín, que a un personaje que se podría considerar pelma (aunque motivos no le falten), acabas pensando que hace lo que un hombre tiene que hacer.
Así que, hala, a disfrutar y descargar tensión con "Relatos Salvajes". Ya si eso me contáis...

sábado, 25 de octubre de 2014

Coherence


En 1923 el paso de un cometa sobre Finlandia causó extraños efectos sobre los habitantes de una población, que llegaron a dudar de las personas con las que llevaban conviviendo una vida entera. En la actualidad, en una ciudad cualquiera, un grupo de amigos se reúnen para cenar y celebrar el paso del mismo cometa.


Lo que se presume una cena cordial entre amigos, con ese toque amargo que van dejando las rencillas, los celos, las envidias y las críticas servidas con la sutileza de una sonrisa en la comisura de los labios, se transforma de buenas a primeras en el desconcierto que proporciona un apagón, que sirve como botón de inicio a una de las historias de ciencia ficción más refrescantes de los últimos años, lo que le sirvió para hacerse con el premio al mejor guion del festival de cine fantástico de Sitges.
He leído críticas y comentarios que conjugan la existencia de "Coherence" con las películas de viajes en el tiempo, pero no esto de acuerdo con la asimilación. En "Coherence" asistimos a el despliegue caleidoscópico de realidades tras cada decisión de los personajes, que no dejan de ser juegos filosóficos con la mente del espectador. Si no, ¿por qué uno de los elementos esenciales de la trama es la teoría del  Gato de Schrödinger? (una vueltecita por Wikipedia os la explica estupendamente).
En definitiva, una peli esencial si os gusta el género de la ciencia ficción, tan manoseado que una película como "Coherence" sirve para dejar pasar un poco de aire nuevo a un género en horas bajas en lo que a ideas se refiere. Así que ya sabéis, podéis ir a verla y pasar un rato muy entretenido o no hacerlo, con lo que estaréis creando una realidad alternativa y paralela que en cualquier momento podría colapsar vuestro universo...Allá vosotros.

domingo, 12 de octubre de 2014

Perdida (Gone Girl)


Reconozco que fui con cierta tensión a ver “Perdida”, porque luego pasa lo que pasa: contra más altas son las expectativas con las que vas a ver una peli, mayor es el porrazo que te llevas. Pero, afortunadamente, no ha sido el caso. Ha sido de las pocas veces en las que por muy altas que fueran las mis expectativas, se han visto superadas con creces.

David Fincher te engancha poco a poco en su trama. Crea un goteo de información en tu mente a su antojo, que para evitar que rebose hace que defiendas situando un vaso en el lugar en el que va cayendo cada gota. Clap, clap…lo tienes controlado, ya no se te escapa nada. Tu mente recopila cada gota y las agrupa todas juntas. Pero Fincher es el que maneja el grifo, lo abre y lo cierra a su antojo, haciendo que las verdades y mentiras de los personajes varíen lo que era en un principio un gotear rítmico. Clap, clap, clap…intentas observar cómo crece cada gota antes de caer, alimentada por la trama en la que Ben Affleck se ve envuelto en la desaparición de su mujer. Su idílico matrimonio sólo es una fachada sostenida por endebles cimientos que su mujer (Rosamund Pike) lleva sobre sus espaldas.
Clap, clap,… no te has dado cuenta y el goteo de repente se ha convertido en un hilillo que hace que el vaso se vaya llenando cada vez más rápido, aunque curiosamente, y al mismo tiempo, se vacía. Te deja descolocado, desubicado, y ya no sabes que creerte y que no, que personaje esconde algo y cual está dando la cara.
Clap, clap…y en un pestañear tu vaso está a punto de rebosar. No sabes que ha pasado, pero te ves observando crecer esa gota que sabes hará desbordarse todo en el momento en el que Fincher quiera. Y justo en el momento en el que percibes que la gota no podrá soportar más peso, y ves como se desprende a cámara lenta para ir cayendo en una décima de segundo que parece una eternidad, te das cuenta de que el vaso está vacío, mientras el agua ya te llega a la altura de las rodillas.
Fincher lo ha vuelto a conseguir: es un trilero que se vale de la imagen, de un guion prodigioso y de una Rosemund Pike arrolladora para dejarte con la boca abierta tras dos horas y media, y después de saberte engañado, hacerte salir una vez más contento del cine.
En definitiva, una de las pelis del año. No os la perdáis.

domingo, 5 de octubre de 2014

Jack Ryan: Operación Sombra (Jack Ryan: Shadow Recruit)


Así de primeras ponerte una peli de Kenneth Branagh como que da pereza. Después te fijas un poco en la carátula de la peli y ves a Kevin Costner teñido de rubio y la pereza se convierte en mitad estupor, mitad curiosidad. Y allá que te pones, a ver lo que al final no deja de ser una de esas pelis que simplemente sirve para pasar el rato, no sin antes ver como poco a poco la poca verosimilitud de la historia confirma definitivamente que Kenneth Branagh debería dedicarse a su especialidad, las historias de Shakespeare.


Las pelis del personaje de Jack Ryan interpretadas por Harrison Ford ("Juego de patriotas", "Peligro Inminente") tienen algo de lo que carece  "Jack Ryan: Operación Sombra": sencillez, que no hace más que transmitir credibilidad  una historia que, aunque de espías, puedes llegar a creértelas. Sin embargo, "Jack Ryan: Operación Sombra" es más una historia de James Bond que otra cosa. No veo que Tom Clancy imaginase a su personaje tal y como lo retrata Branagh.
No digo que Chris Pine no sea un buen Jack Ryan: lo que digo es que seguramente le haya tocado interpretar al personaje con el peor guion de los rodados hasta ahora. A pesar de todo, sale airoso de afrontar el reto de retomar el personaje interpretado anteriormente por Alec Baldwin, en la estupendísima "La caza del Octubre Rojo", Harrison Ford y Ben Affleck ("Pánico Nuclear").
Lo que no veo tanto es a Keira Knightley como heroína de acción, porque se la ve más como un pan sin sal perdido en un tiovivo que acaba siendo un elemento esencial de la inteligencia de la CIA.
En definitiva, una de esas pelis para no buscarle los tres pies al gato. Allá vosotros.

sábado, 27 de septiembre de 2014

La isla mínima


Con las pelis de Alberto Rodríguez me pasa lo mismo que con las de Scorsese: ansío poder disfrutarlas en cuanto se estrenan, porque nunca defraudan. Con "La isla mínima", Alberto Rodríguez sigue su escalada en cuanto a calidad cinematográfica, paso a paso, película a película, para ofrecernos otra historia que transcurre en Andalucía, en plena transición, donde aún persisten figuras del régimen y por mucha democracia que se haya alcanzado, en los rincones más recónditos todavía está por llegar.


"La isla mínima" es una peli áspera, sombría, que refleja una época que continuaba siendo oscura en alguna partes de España. En 1980, cuando transcurre la película, dos policías radicalmente opuestos en su ideología y en sus métodos son enviados a un pueblo situado en las marismas del Guadalquivir para investigar la desaparición de dos adolescentes. Pero además de encontrar pistas sobre las dos jóvenes, también encuentran pinceladas sobre el pasado que sólo consiguen generar la desconfianza el uno en el otro.
Desde "Azuloscurocasinegro" me gusta la forma de actuar de Raúl Arévalo, al que hasta ahora sólo habíamos podido disfrutar de su vis cómica, aunque en contadas ocasiones nos ha deleitado con ciertas gotas de drama ("La vida inesperada"). En "La isla mínima" disfrutamos de su primera inclusión en el thriller, y sale muy bien parado. Pero quizás su partenaire Javier Gutiérrez aprovecha mucho mejor su personaje, lo que le ha supuesto ganar la Concha de Plata a la mejor interpretación masculina en el Festival de San Sebastián. Me pasa lo contrario con Javier Gutiérrez: nunca acabaron de gustarme sus interpretaciones, siempre con ese toque de humor que más que gracia te saca de quicio. Pero en "La isla mínima" encandila con su personaje, siempre ocultando más de lo que muestra, siempre conteniendo el demonio interior que a veces intenta escapar por la mirada. Lo de Antonio de la Torre ya es habitual: seguramente sea el mejor actor del momento por la regularidad que demuestra en todos y cada uno de sus papeles, y aquí no falla: es el padre de las chicas desaparecidas, acuciado por otros problemas que le ponen en una situación límite. El descubrimiento de la peli es, sin duda, Nerea Barros, dando vida al dolor personificado, a esa madre que de la noche a la mañana la vida le arrebata a sus hijas. 
En definitiva, "La isla mínima" es una de las pelis españolas del año que no podéis dejar de ver. 
PD: a los seguidores de las series. Una peli donde los protagonistas son una pareja de policías muy distintos entre sí, que se desarrolla en una zona de marismas y donde se investiga un asesino...¿seré un presuntuoso por pensar que en algún momento podría haber titulado estas palabras como True Detective a la española?

viernes, 26 de septiembre de 2014

La gran seducción (The Grand Seduction)


De vez en cuando mola ver una peli como "La gran seducción": algo ligerito (al menos la capa exterior), que hace que te intentes reconciliar con el mundo que nos rodea, hasta que te das cuenta que estás en el cine y el de delante, un pobre adicto al teléfono, tiene que mirar no sea que le haya llegado un mensajito y no se entere del jeje de su contacto ante su último comentario chisposo con el que hace más de una hora abandonó la conversación...


"La gran seducción" es la lucha por las raíces, por la tierra, por la dignidad y por la defensa de una forma de vivir. Por demostrar que la calidad de vida también se encuentra sin las comodidades que ofrece la gran ciudad, sin cobertura en el móvil y sin necesidad de ir al lugar más chic de la ciudad para sentirte alguien. En el pequeño pueblo en el que se sitúa la peli, el ser ya te hace protagonista, y seguramente se encuentre más verdad en una pequeña aldea como Tickel Head, un pequeño pueblo costero de Canadá, que en cualquier gran ciudad. Aunque a uno de los protagonistas (Taylor Kitsch) le ocurra exactamente lo contrario cuando llega para cubrir la ausencia de un médico. Es entonces cuando el otro protagonista (Brendan Gleeson) y el resto de habitantes comienzan a hacer lo que sea por conseguir que el doctor se quede con ellos.
Aunque recurre a ciertos tópicos, y ofrece un humor blanco, tierno y sin maldad, "La gran seducción" contiene una crítica a la sociedad actual defendiendo el progreso de una forma sostenible, que permita la subsistencia de aquellas comunidades que no quieren olvidar lo que son y lo que fueron, y tampoco se quieren dejar pisotear para ser algo que no son.
En definitiva, una comedia que deja un buen sabor de boca.

lunes, 22 de septiembre de 2014

El Niño


Pensaba que iba a pasar lo mismo que con "Ocho apellidos vascos": megapromoción de Telecinco, anuncios y entrevistas hasta en el telediario, autobombo brutal para que al final, al destapar la peli y degustarla resulta que es un producto sin fuerza. Pero no. Me equivoqué. "El niño" es una de esas películas que se ajusta a la perfección a la tan manida frase "no parece española".


Pero hay que matizar: en lo único en lo que "El niño" no parece española es en la producción. El resto es todo muy nuestro, empezando por el casting, de lo mejorcito que se puede encontrar hoy: desde Luis Tosar, al que al principio me costó asimilar por el peluquín, con un peinado al estilo Nicholas Cage en cualquiera de sus películas; pasando por Eduard Fernández, uno de los pocos actores que hacen creíble cualquier personaje; o Sergi López, que siempre cumple. Pero destaca el niño, Jesús Castro, al que parece no afectarle protagonizar una de las películas españolas de la temporada y va dejando muestras de su potencial: comedido cuando ha de serlo, gracejo andaluz y una mirada fría y profunda que traspasa la pantalla.
Me río de los que dicen que no hay calidad en el cine español. Esto es como todo, y por esa regla de tres en España tampoco hay escritores de calidad, ni músicos de calidad, etc. Lo que hay es España es cine para casi todos los gustos, con mayor o menor calidad. Pero, ¿en qué criterio nos basamos para medir la calidad?¿En la crítica, esa que pone a caer de un burro todo lo que se menea pero se emocionan al ver una peli afgana o iraní?¿En las recaudaciones, esas que revienta Torrente y que acaba siendo lo que le gusta a la gente?¿En los premios, como por ejemplo "La Soledad" o "Pa Negre", pelis totalmente minoritarias que no logran alcanzar siquiera el dinero invertido en ellas?
Vamos a dejar de darnos cañonazos a nosotros mismos y vamos a dejar que la gente vea lo que le apetezca, sin desmerecer al resto, que en la variedad está el gusto.
"El niño" lo reúne todo: gusta a la crítica, gusta al público y seguro que más de un premio se lleva. Así que si queréis pasar un par de horas viendo una película con mucha acción, intriga y ver una manera de hacer cine en España como pocas veces se ha hecho (por no decir nunca) no dejéis de verla y de sentir esa mirada que traspasa la pantalla de Jesús Castro, "El niño", que no os va a decepcionar.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Jersey Boys


¿Qué le ha pasado a Clint Eastwood?¿Por qué utilizan su nombre para promocionar "Jersey Boys" si en ninguna de sus escenas aparece ese toque, esa esencia que desprende en cada una de las películas que ha rodado en la última década?¿Se la colaron con el guion?¿O es que el musical no es lo suyo?


Si algo ha caracterizado a las películas dirigidas por Eastwood, sobre todo las de los últimos años, es por la tensión narrativa que conseguía una conexión total con el espectador, que se integraba casi como algo más que un espectador. Casi te sentías el vecino de enfrente del viejo cascarrabias de "Gran Torino"; o alguien cercano en el vecindario de "Mystic River". Pero en "Jersey Boys" esa conexión no existe, y Eastwood lo sabe. Por eso su afán de romper lo que en teatro se denomina la cuarta pared, e incluir secuencias en las que los actores miran a cámara y se dirigen al espectador. Pero ni con esas. El principal problema es que la mezcla de musical con el intento de lo que pretende ser "Uno de los nuestros" hace aguas por los cuatro costados.


No digo que la historia de Frankie Valli & The Four Seasons no sea interesante, que seguramente lo sea. Pero de lo que estoy convencido es de que el musical de Broadway en el que se basa la peli está mucho más centrado y no tan desenfocado como lo está "Jersey Boys". Lo único que ayuda a pasar las más de dos horas de película son las canciones de The Four Seasons, que seguro habréis escuchado más de una vez, aunque no sepáis dónde, y seguramente al escucharlas tampoco sabríais quien las interpretaba.
Si de algo me ha servido "Jersey Boys" ha sido para descubrir que una de las canciones más versionadas de la historia, "Can't take my eyes off you", fue interpretada por primera vez por Frankie Valli, auténtico líder de The Four Seasons por su voz tan característica. Esta es su versión:


Aunque seguramente os suene más esta otra versión de Gloria Gaynor:


Aunque como en "Jersey Boys" lo que parece preponderante es la vida de Frankie Valli, también me hubiera gustado escuchar en "Jersey Boys" una de las canciones que estoy convencido todo el mundo conoce, porque es un icono del cine musical:


En definitiva, "Jersey Boys" es un borrón en la carrera de Eastwood, pero ¿cómo no se lo vamos a perdonar? Eso sí, si vais a verla, allá vosotros...

martes, 9 de septiembre de 2014

Begin Again


Que gusto da ir al cine y encontrarte una peli distinta, que promete ser una comedieta edulcorada y desde el principio percibes que no deja de ser un drama en el que la música, además de servir de hilo conductor, es la tabla de salvación para los protagonistas. Así es "Begin Again".


Un productor (Mark Ruffalo) de discos sin éxitos desde hace años pasa los días arruinando su vida, esperando ese soplo de aire fresco que le permita asomarse de nuevo al panorama musical en una industria que ha evolucionado mucho más rápido que él. La novia (Keira Knightley) de un cantante de éxito (Adam Levine, cantante de Maroon 5) le acompaña en sus primeros pasos en Nueva York, hasta que la fama le absorbe y ella deja de ser lo más importante. Ella tiene talento, y el productor, en una de sus eternas noches, descubre lo que llevaba años buscando.
A primera vista una historia muy normal, que bien pudiera verse en unos de los telefimes que Antena 3 compra al peso para las sobremesas de los fines de semana. Pero "Begin Again" es mucho más que eso: derrocha buen gusto y buen rollo por los cuatro costados, a pesar de que sus canciones no sean precisamente la alegría de la huerta. Pero el contexto, la historia y Nueva York se encargan de empastar el drama para darle el aspecto de positividad necesario i así poder sacar las fuerzas necesarias y mirar hacia adelante con una sonrisa en la comisura de los labios.


Los actores ayudan a formar el ambiente: Keira Knightley se aparta de sus papelones dramáticos victorianos y se pone a cantar como si ta cosa. No lo hace nada mal, aunque el estilo "Conchita" cansa rápido. Os dejo algunas canciones:


Mark Ruffalo no canta, pero pone el alma y acaba enganchando. Y Adam Levine ahí está, aprendiendo a actuar. Eso sí, cantar canta un rato. Os dejo el mismo tema de la peli interpretado por Keira Knightley y por Adam Levine ¿Cuál os gusta más?




En definitiva, "Begin Again" es una de esas pelis que parece que no, las críticas hacen que te pique el gusanillo y acabas disfrutándola como un condenao. Muy recomendable.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Lucy


A ver cómo explico que "Lucy" es como ver un documental de La2 después de inflarte a drogas alucinógenas... Lo peor es que el que parece que se las tomó mientras escribía el guion era Luc Besson, que normalmente transgrede con cada nueva película que dirige o escribe, pero con "Lucy" la cosa se le ha ido de las manos.


Quiere Luc Besson que el esqueleto de "Lucy" esté formado por una peli con inspiración al cine oriental de acción actual: de hecho buena parte de la peli transcurre en Singapur, con actores orientales y sangre a borbotones. Pero entre el exceso de violencia aparece la figura inconmensurable de Scarlett Johansson, total y única protagonista de una historia totalmente inverosímil y al mismo tiempo previsible. Qué pedazo de actriz de pelis de acción!!!
Hace algunos años estrenaron "Sin límites", peli en la que Bradley Cooper, tomándose una simple pastillita, liberaba su mente de los habituales esquemas creados por las propias limitaciones  humana para convertirse en el mejor escritor de su época, sin importarle las consecuencias que dicha droga pudiera causarle a todo lo que le rodeaba. Más recientemente se estrenaba la infumable "Transcendence", en la que Johnny Deep trasladaba su mente a un superordenador que le hacía dejar de ser humano para ser una mente en la nube con conocimientos infinitos (por cierto, también estaba Morgan Freeman, ¿o era Samuel L. Jackson?. No recuerdo a cual de los dos le tocaba).
"Lucy" sigue los mismos derroteros: una banda de mafiosos secuestra a Lucy para introducirle en el estómago una droga sintética, con el objetivo que haga de mula. Pero algo sale mal, la droga entra en contacto con su organismo y zasca! Allá va Scarlett aprendiendo cada vez un poco más, mientras de vez en cuando nos muestran imágenes de animalitos, de esas que emiten en La2 en la sobremesa, imagino que para recordar cuál es la verdadera naturaleza animal del ser humano.
En definitiva, allá vosotros, no digáis que no os he avisado, a pesar de la Johansson...

domingo, 24 de agosto de 2014

Guardianes de la Galaxia (Guardians of the Galaxy)


Si llego a ver "Guardianes de la Galaxia" con doce años, seguramente se hubiese convertido en mi mito cinematográfico de toda la vida, como ahora lo es "Cazafantasmas". Porque para un chaval, lo tiene todo: naves espaciales, bichos de otros planetas, criaturas cachondas con armas y el prototipo de héroe chulesco a la vez que burlón. Pero ya no tengo doce años, aunque hay un montón de cosas que me han gustado de "Guardianes de la Galaxia".


Me ha encantado la combinación musical elegida: temazos de los ´70 y ´80 que acompañan al protagonista en su walkman (un walkman por el espacio, que contradicción). Muchas de las canciones que le acompañan son las que me acompañan a mi habitualmente, y lo vienen haciendo desde que utilizaba walkman (no recuerdo cuántas pilas pude haber gastado), discman (que aún conservo) o mp3. Y como Star Lord, también grababa cassettes TDK 90 con mis canciones favoritas (y quien no), a los que ponía nombres superoriginales, como "Mezcla 1" o "Temazos 1". Luego cuando grababas el volumen 2 en realidad las canciones no te gustaban tanto como en el primero, excepto una que se te olvidó incluir en la colección original, y te pasabas el día rebobinando la cinta para no tener que escuchar el resto de canciones.
Os voy a dejar alguno de esos temazos, pero el más significativo lo tendréis que ver en la peli:

  • La primera es I´m not in love, de 10cc. Una canción que durante bastante tiempo fue la primera en escuchar cada mañana. Aquellos que la escuchaban conmigo saben que les recuerdo...
  • Hooked on a feeling, de Blue Suede. Un tema de 1974 que Tarantino rescató para Reservoir dogs. Poco más que decir. Bueno sí, que hasta David Hasselhoff  la versionó años después...
  • I want you back, de The Jackson 5. Cuatro hermanos haciendo los coros al quinto hermano, Michael Jackson. Talento puro.
  • Escape (The pina colada song), de Rupert Holmes. Una de esas canciones que sabes que has escuchado más de una vez pero no sabes dónde, y tienes las musiquilla metida en la cabeza...


Pero además de la banda sonora, "Guardianes de la Galaxia" me gustó por los personajes, por su tono golfo, por el humor que hace que casi nunca te la puedas tomar en serio y porque en conjunción, es lo que importa de la peli, dejando a un lado efectos especiales, que están, única y exclusivamente para acompañar a la historia, y no al revés.
Sin olvidar el toque ochentero que tiene la peli en su aspecto, con homenajes especialmente memorables, sobre todo con la escena postcréditos, en la que aparece un personaje que ni os podéis imaginar. No os la perdáis.
Como ya pasó hace algunos años con "Super 8", "Guardianes de la Galaxia" retoma ese cine con el que creció una generación que tiene como películas de cabecera "Regreso al futuro", "Gremlins", "Karate Kid" o los propios "Cazafantasmas". Así que si rondáis los 40, seguramente "Guardianes de la Galaxia" no os defraudará...

Dunkerque (Dunkirk)

Os va a sonar raro, pero Dunquerke no es una película bélica. Según palabras del propio Christopher Nolan , Dunkerque es un thriller ...