viernes, 28 de febrero de 2014

The Monuments Men


Fui a ver "The Monuments Men" con otras tres personas, y de los cuatro, al único al que no le pareció un truño fue a mi. Y es que "The Monuments Men" tiene muy buenos mimbres, pero es cierto que al final el cesto ha quedado un poco chuchurrío, en parte por las altas expectativas creadas por George Clooney en sus anteriores películas, en parte por el montaje final.


Todo comienza por reclutar al equipo en plan "Ocean´s Eleven", pero de manera mucho más sosa: no explican la relación entre cada uno de los miembros, dando por sentado con simples gags que todos los componentes de la cuadrilla son unos guasones expertos en el mundo del arte. Y de buenas a primeras, empiezan a buscar obras de arte de allá para acá, buscando dar ritmo a la trama a través de secuencias en un lugar y en otro, pero sin que termine de pasar nada, lo que al final acaba creando confusión en el espectador.
Si hay algo que sobresale son los secundarios: John Goodman siempre cumple, Bill Murray es Bill Murray allá por donde va, y sobre todo, Cate Blanchett, que ilumina la pantalla en todas y cada una de sus secuencias, dando la réplica al más tristón Matt Damon de su carrera, que parece hastiado de actuar.


"The Monuments Men" está basada en hechos reales, donde un grupo norteamericano de especialistas en arte viajan a Europa durante la II Guerra Mundial con el objetivo de recuperar las obras de arte expoliadas por el ejército nazi bajo las órdenes de Hitler.
Clooney dirige y protagoniza esta historia, con una muy buena producción, pero no logra estar a la altura de sus anteriores películas como director (la que más me gustó fue "Los idus de marzo"). Creo que tenía una buena historia que contar, pero le ha faltado centrarse para encontrar el camino con el que llegar al final, por lo que acaba dando tumbos de un lado a otro, dejándote con ganas de más escenas de algunos personajes (totalmente desaprovechados) que acaban pasando sin pena ni gloria. La palabra que puede definir perfectamente "The Monuments Men" es indefinición: no sabes si es un drama, una comedia o una de suspense, o pretende ser un poco de todo.
Al principio decía que a mí me gustó, sobre todo al salir del cine, pero poco a poco y según iba calando el poso con el paso de los días, reconozco que no será una de esas pelis que me compraría para la colección. Así que, allá vosotros...

domingo, 16 de febrero de 2014

Runner, Runner


Poderoso caballero es Don Dinero. Ya que aquí estamos acostumbrados a traducir muy libremente los títulos de las películas que nos llegan allende los mares, bien podrían haberlo hecho también con "Runner, Runner". Pero la célebre expresión no va referida al título, sino a los actores que han protagonizado este bodrio. ¿Qué necesidad tenía Ben Affleck de hacer una cosa así, tras regalarnos un peliculón como "Argo"? Y lo mismo digo de Justin Timberlake, ¿seguro que no le llegó un guion mejor? O es que les han pagado tan ingente cantidad de pasta que era imposible decir que no.


Debe ser muy complicado negociar papeles en el mundillo de Hollywood, y verte obligado a rodar pelis así, pero imagino que será todo politiqueo, porque si no la explicación tiene que tener unos tintes metafísicos indescifrables para la mente humana...¿o es que a Ben Affleck, para darle el papel de Superman, le obligaron a firmar un par de pelis de este tipo para ir sacando algo con lo que producir "Batman vs. Superman"? De verdad, por mucho que intento pensar, no logro ver qué vieron en el guion.
Resulta que un cerebrito que estudia en Princeton no puede seguir costeándose la carrera, por lo que decide jugarse sus ahorros en partidas de póker online. Y claro, pasa lo que pasa. Pierde todo, pero se da cuenta que lo que en realidad ha pasado es que le han timado. Así que ni corto ni perezoso se coge las maletas y se planta delante del dueño del portal que le ha timado para recriminárselo. Y pasa lo que tiene que pasar: se hacen supercolegas, el timado se convierte en timador y asunto arreglado. O al menos eso creo, porque la trama es tan superficial y los personajes tan sumamente planos que te pasas la peli intuyendo el porqué de determinados detalles.
Sí, lo sé, a lo mejor os he destrozado la película, pero algún día me lo agradeceréis...

La gran familia española


Daniel Sánchez Arévalo se supera poco a poco en cada peli. Lleva la siguiente un paso más allá que la anterior, y nada más terminar una te lleva a pensar en la siguiente. Me pasó con "Gordos", me pasó con "Primos" y me ha pasado nada más terminar con "La gran familia española", un relato peculiar sobre una boda que se celebra justo el día y a la hora en la que España juega la final del mundial de fútbol de Sudáfrica.


Sánchez Arévalo vuelve a incidir sobre un tema recurrente en todas sus películas: la familia y los conflictos que hay detrás de todas ellas, utilizando como hilo conductor el enlace entre un par de adolescentes, en torno a los cuales se desarrolla una historia de miedos, alegrías, amor, desamor, mentiras y verdades. Y todo con "Siete novias para siete hermanos" como punto de partida, que aporta el toque nostálgico a la trama y nos hace recordar lo grande que fue Stanley Donen.


Cómo se agradece ver una peli distinta, con unos diálogos frescos que retratan fielmente el sentimiento de la sociedad española en sus distintos rangos de edad, las preocupaciones de la juventud, los traumas de los adultos y la ligereza con la que ven la vida los ancianos. Y todo ello, combinado, da lugar a una serie de  situaciones, de mezcla de sensaciones tragicómicas que no hacen más que reflejar lo que es la vida en sí: un paseo con compañeros de camino, que a veces se hace muy cuesta arriba y de repente muy cuesta abajo, como un gran tobogán del que esperas no caer y pasarlo lo mejor posible al mismo tiempo. Pero siempre hay que tener una ilusión con la que hacer el camino, y en "La gran familia española" la ilusión es esa final del mundial de fútbol que una vez nos puso en el mapa y nos hizo sentirnos centro del universo por unos instantes.
Con unos actores más que solventes y consagrados, entre los que destacan Roberto Álamo (Goya al mejor actor de reparto) y Antonio de la Torre, acompañados por los siempre interesantes Quim Gutiérrez y Verónica Echegui, destacan en el reparto tres jóvenes actores en los que se centra buena parte de la historia: Patrick Criado, Arantxa Martí y Sandra Martín, que dan el aporte de frescura a la peli.


No dejo escapar la ocaisón para que podáis escuchar el Goya a la mejor canción original de este año, Do you really want to be in love?, de Josh Rouse.


Y ya para terminar, aparte de recomendaros la peli, quiero hacer un recuerdo a una de las localizaciones en las que fue rodada: el Instituto Isabel La Católica, en Madrid, junto al parque del Retiro. Al inicio de la peli aparece una pequeña clase, que en realidad es la biblioteca del instituto, que tan pocas veces pisé, porque en realidad más que una biblioteca en la época en la que estudiaba allí era un pequeño museo con manuscritos y libros de esos que con sólo mirarlos se deshacen. Si tenéis la oportunidad de hacer una visita no os perdáis, además de la biblioteca, los laboratorios, que datan de 1929.

lunes, 10 de febrero de 2014

Un largo camino que recorrer...


Sosa. Es el mejor adjetivo con el que definir la gala de los Goya de este año. Ni el presentador, ni la producción, ni los números intermedios (bueno, voy a salvar a Álex O'Doherty y a la muchachada), ni los skeches,... al final quedó una gala deslucida donde la mayoría de los premiados y alguno de los artistas que entregaban los premios se acordaban de una figura ausente, la del Ministro de Educación, Cultura y Deporte. Que sí, que el cargo obliga a asistir a este tipo de eventos aunque se sepa desde un principio que va a ser una noche dura, y se puede considerar incluso una falta de respeto hacia un sector importante del ámbito en el que eres la máxima autoridad. Recuerdo unas palabras del propio Sr. Wert de hace unas semanas, en las que se definía a sí mismo como un toro bravo, que se crecía con el castigo...Ayer tenía una oportunidad para demostrarlo, y la dejó pasar...
Pero digo yo, ¿nadie se acordó de ninguna ausencia más? Porque para ser la gran fiesta del cine español, yo eché en falta a mucha gente, sobre todo a aquellos que parece que sólo acuden a las galas cuando están nominados. ¿Dónde estaban los Almodóvar (ambos), Amenábar, Penélope Cruz o Antonio Banderas (nominado como productor por "Justin y la Espada de Valor")? Sí de lo que se trata es de apoyar al cine español, ¿no deberían de ir todos a una y estar presentes para aplaudir a sus propios compañeros?
Luego está lo de Bardem, demagogo donde los haya, que aprovecha su presencia para meter la consabida cuñita... este tío es tan grande como actor como insoportable como personaje. Un Goya le daba yo por cada interpretación que haga y que le saque de ser como es...
Y ya luego está lo de la organización. Un presentador sin carisma, sin gracia, sin chispa, que no consiguió conectar con los presentes ni con los espectadores, que sólo hizo bien el hacernos echar de menos a Eva Hache o a Andreu Buenafuente. ¿Para cuando la elección como maestro de ceremonia de un actor todoterreno que conecte con la gente? A mi los humoristas me gustan, pero después de ver la gran actuación de Alexandra Jiménez en la entrega de os premios Feroz, ¿a que esperan para probar con uno de los suyos? Aparte de Alexandra Jiménez podrían elegir al propio Álex O´Doherty, seguro que lo harían muy bien.
Sobre el número musical ...pasapalabra.
Pero también hubo cosas que me gustaron: la emoción de Natalia de Molina al recoger su premio como mejor actriz revelación, dando una lección y ejemplo de educación a la hora de decir las cosas desde su personaje, desde el cine. Ya podían aprender muchos (véase Bardem). Y también me gustó la tranquilidad, la serenidad y el talante de David Trueba. Desde aquí mi respeto, aplauso y admiración.
A ver que nos depara la gala del año que viene...

miércoles, 5 de febrero de 2014

Searching for Sugar Man


Esta es una de esas historias que parecen demasiado increíbles para ser ciertas, porque, para seros sincero, durante algunas fases de la peli, pensé que podría ser un montaje. Pero cuando te los terminas creyendo, resulta que "Searching for Sugar Man" te deja con un muy buen sabor de boca, aunque para el protagonista no deja de ser algo trágico.

Hace 40 años, un cantautor conocido como Rodríguez, tocaba sus canciones por los barrios de Detroit. Hasta que le escuchan unos productores y deciden grabar un disco. Una música sensacional, con un contenido profundo y directo, que no tiene el alcance esperado. Apenas un puñado de discos vendidos no consiguen hacer perder la ilusión a su intérprete, que un año después, y con la producción de alguno de los fundadores de la Motown, graba otro disco aún mejor que el primero, pero que obtiene los mismos resultados. 



Y de repente, Rodríguez desaparece, se diluye como un azucarillo en un vaso de agua, mientras que a los pocos años, alguien llega a Sudáfrica con uno de los discos de Rodríguez, y de repente, con el boca a boca, se convierte en la música de una generación, que no sabe nada acerca de su autor. Unos dicen que murió de un disparo, otros dicen que se prendió fuego en un escenario, pero nadie sabe qué ocurrió realmente con él, hasta que un grupo de seguidores que crecieron con su música descubren el secreto.
Unos temas bestiales que van salpicando poco a poco la narración, mientras aparecen entrevistas a personajes que grabaron los discos de Rodríguez mezcladas con entrevistas a aquellos que intentaron conocer la verdadera historia de la persona que marcó su adolescencia, que hacen de "Searching for Sugar Man" un verdadero canto a la vida y a las sorpresas que nos ofrece. Os la recomiendo.