sábado, 3 de mayo de 2014

Pompeya (Pompeii)


Los fabricantes de cartón-piedra se han estado frotando las manos. Desde que les llegó el encargo de reconstruir parte de los escenarios de "Pompeya" han ido con la sonrisa en la boca de un lado a otro. Hacía años que no tenían una oportunidad así, desde la década de los 50 del siglo pasado, cuando William WylerCecil B. DeMille pusieron de moda el peplum bíblico, que entre otras cosas nos ha servido para hacer mejor la digestión de las torrijas en Semana Santa.
Digo lo del cartón-piedra porque se nota, y mucho, en "Pompeya". Si se han gastado los 100 millones de dólares del presupuesto que dicen, no es para estar muy contentos con el resultado, porque aunque puede que lo único que se salve de la película sean los efectos digitales, el resto es más bien como Pompeya en la actualidad: ruinoso. Ni los actores, ni los personajes ni el guión parecen haber sido tomados en serio.


"Pompeya" ha querido coger elementos de "Gladiator", mezclados con una historia de amor y "Un pueblo llamado Dante's Peak". Y ha salido lo que tenía que salir con una mezcla de ingredientes tan dispar: un mejunje al que no hay por donde meterle mano, por mucho que el director (Paul W.S. Anderson) sea especialista en films apocalípticos de zombies (Resident Evil).
Para el reparto, lo mismo: una mezcla de caras conocidas de ahora, como Kit Harington (Jon Nieve en "Juego de tronos"), pseudodesconocidas (Emily Browning), conocidas hace tiempo y casi desaparecidas en la actualidad (Carrie-Anne Moss), y conocidas seriéfilas (Jared Harris -"Fringe"- y Adewale Akinnuoye-Agbaje -"Lost"-).
Si habéis tenido la oportunidad de visitar lo que queda de Pompeya podréis apreciar detalles que se han tenido en cuenta en la reconstrucción. Pero quizás lo que más echo en falta en toda la película es una reconstrucción sobre las ruinas actuales, que hubiese ayudado, aunque fuese mínimamente, a hacernos una idea muy lejana de lo ocurrido aquella noche en la que el Vesubio entró en erupción.
En definitiva, que allá vosotros, pero si decidís verla no os recomiendo el 3D, que es muy muy justito.

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