martes, 30 de diciembre de 2014

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? (Qu'est-ce qu'on a fait au Bon Dieu?)


¿Puede hacerse una comedia cuyo principal ingrediente sea el racismo, sin resultar incómodo para el espectador? Pues resulta ser que sí, y además con un magnífico resultado. “Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?” consigue algo que hasta hace relativamente poco tiempo resultaba impensable: criticar a través del sentido del humor la xenofobia, el racismo y el antisemitismo. Pero no es una crítica de soslayo, sino una crítica con un humor ácido, a través de comentarios que muchos de nosotros no seríamos capaces de hacer en público, aunque puestos en la boca de otro resultan desternillantemente ofensivos.


Últimamente las comedias francesas triunfan en España, a pesar de que somos un país en el que como regla general se odia todo aquello que procede de más allá de los Pirineos, sobre todo por aquellos años en los que nos vaciaban los camiones y quemaban nuestra fruta. Eso sí, para ir a EuroDisney con los niños no parece que viajemos a Francia, sino al mundo de la piruleta y la magia en el que te clavan un cuchillo por la espalda por pasar un fin de semana largo en la casa de Mickey Mouse. Ya lo decía el refrán: “Hay que ser muy bruto para ir a París a ver a Pluto…”
Pero a lo que iba, que me salgo del tema: la comedia francesa, que consigue atraer al público español como si una degustación gratuita de jamón de Guijuelo se tratase, y pagando!!! Que digo yo que algo harán bien estos franceses para conseguir atraer al cine a un público difícil como somos (como regla general). Tratar temas tan delicados como los que citaba anteriormente permitiéndose el lujo de bromear sobre ellos sin la necesidad de hacer un escarnio, sabiendo que sólo se trata de humor, algo sin lo que el ser humano, o al menos el ser humano español no sabría vivir. Lo que ocurre es que aquí todavía gusta más el humor en el que el insulto y el humor que ridiculiza al otro hace sacar a flor de piel aquellos sentimientos que aunque muchas veces negamos, en lo más recóndito de nosotros, algo todavía queda. Y por eso aquí gusta tanto Torrente, aunque ese es otro tema…


“Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?” cuenta la historia de una familia bien francesa, con cuatro hijas en edad de merecer, donde cada una de ellas contrae matrimonio con un musulmán, un judío y un chino, cada uno de ellos para darle de comer aparte. Pero, ¿qué ocurrirá con la cuarta hija? ¿Será la que dé la satisfacción a sus padres de sentar una católico a su mesa? Dejo que lo descubráis.
En definitiva, una peli para pasar un buen rato, de las que hace tiempo no se ven, y que pone de acuerdo a una sala entera a la hora de soltar carcajadas…

lunes, 22 de diciembre de 2014

Malditos vecinos (Neighbors)


Leo con estupor que algún medio considera a "Malditos vecinos" como una de las sorpresas del año cinematográfico. No doy crédito. ¿Qué será lo próximo? ¿Seguro que no ha visto ninguna peli más sorprendente en todo 2014? A mí esto de la prensa especializada que hace críticas cada vez me tiene más descolocado. Lo que consiguen con este tipo de afirmaciones es que al final, deje de leer críticas (pero sólo lo puedo hacer yo, vosotros por favor seguid leyéndome), excepto las de Carlos Boyero, al que al final casi siempre tengo que dar la razón.


Al final "Malditos vecinos" no deja de ser la típica peli ochentera de juerguistas universitarios a los que les interesa más su hermandad que formarse, y entre día y día se dedican a beber, drogarse y hacer inocentadas a los novatos. Digo ochentera porque este tipo de cine nació en aquellos años, con pelis como "Porky's" o "Escuela de genios", y lo único que tiene de distinto es que está actualizada a los tiempos actuales.


Debe ser que el humor escatológico más allá de Torrentes triunfa dentro y fuera de nuestras fronteras. Sinceramente, y puestos a aguantar lo soez, prefiero aguantar al menos los chistes patrios que en el fondo no hacen sino reflejar el pensamiento mayoritario de la sociedad, aunque la mayoría no seamos capaces siquiera de insinuar lo que alguna vez se nos pasa por la cabeza por intentar mantener nuestra posición políticamente correcta.


"Malditos vecinos" utiliza a uno de los llamados "Reyes de la Comedia", Seth Rogen (que sí, que tendrá sus momentos, pero que vamos, creo que tanto como rey... más bien asistente de paje diría yo) para atraer al público de las comedias del sobrevalorado Judd Apatow; y por otra parte, para atraer a otro público más juveniloide, cuenta con el rostro de Zach Efron, al que no sé yo si después de superar todas sus adicciones le vendría bien interpretar a un personaje que sólo piensa en fiestas, alcohol y drogas. El caso es que la trama es bien simple: una pareja con un recién nacido se compra una casa, y al poco tiempo, en la casa de al lado, se instala una hermandad universitaria. A partir de ahí, unos hacen la vida imposible a otros, los otros intentan vengarse, llegando a una escalada de violencia sin final, hasta que… Bueno, que aunque no me gustó no la voy a destrozar.
En definitiva, que allá vosotros.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Magia a la luz de la luna (Magic in the Moonlight)


Lo de Woody Allen con la magia ya no es algo casual. Llámalo magia, espiritismo, hipnotismo o futurología, el caso es que ya son varias las películas en las que el punto de origen de la trama está relacionado con las artes prestidigitadoras.


En “La maldición del escorpión de Jade” la ilusión parte de hipnotismo, haciendo de Constantinopla una de las palabras con más encanto de la filmografía de Allen. En “Scoop” el encanto lo pone Scarlett Johansson, e Ian McShane es el contacto con el mundo de los espíritus. En “Midnight in París” la magia aparece en una oscura calle adoquinada bajo las lúgubres farolas…
En “Magia a la luz de la luna” el secreto está en los poderes de una supuesta médium (Emma Stone), a la que un afamado mago de la época (Colin Firth) pretende desenmascarar. Allen elabora alguno de sus chispeantes diálogos, como casi en todas sus películas, poniendo en boca de sus personajes palabras que bien podrían describirle, y en general describir a la raza humana, que quiere creer aquello que ve, y en caso de no verlo, lo da por supuesto o lo inventa.
Pero lo más impactante de la peli es el personaje de Colin Firth, uno de esos personajes que pueden existir en cualquier época, el típico sabelotodo desagradable al que al final acabas cogiendo cariño, porque en el fondo su antipatía es, única y exclusivamente, producto de su falta de sentido en eso de “quedar bien”. Allen se vuelve a sacar de la manga un personaje encantadoramente desagradable, y Firth (que no es santo de mi devoción, incluso no me gustó “El discurso del Rey”, hala, ya lo he dicho) clava su interpretación. En cuanto a Emma Stone, pues interpretativamente esperaba más, pero es Emma Stone, con su melena pelirroja, así que no voy a decir nada más. Es Emma Stone y punto.


Allen saca partido a la luz, mostrándonos en todo su esplendor la Costa Azul, con una fotografía viva y luminosa que se integra como elemento característico de la época en la que se desarrolla la trama (los animados años 20). Visualmente hay momentos en los que la luz hace que puedas estar sentado junto a las flores de un jardín de un verde césped tan refrescante como si le diese el sol en el momento en el que las primeras gotas del rocío matutino comienzan a retirarse.
En definitiva, no es una de las obras maestras de Woody Allen, y la crítica la considera ya como una obra menor. Pero el caso es que es una de esas pelis que al final acaban siendo agradables de ver, y que te recuerdan que la música de un señor llamado Beethoven puede encajar tan perfectamente como cualquier otra en una película actual.



lunes, 8 de diciembre de 2014

Exodus: Dioses y reyes (Exodus: Gods and Kings)


Llamadme loco, pero a mi modesto entender “Exodus: dioses y reyes” además de ser un remake de “Los diez mandamientos” de Cecil B. DeMille (1956) es un homenaje a Steven Spielberg. Me explico: he visto referencias a “La lista de Schindler” (el pueblo judío subyugado y exterminado por otro pueblo), que vale, se pueden entender. Lo raro es que me he topado con alguna secuencia tipo “Tiburón” e “Indiana Jones en busca del arca perdida”. Sí, estoy muy loco. Pero es que sólo me falto una nave espacial y un extraterrestre para tenerlo claro del todo.


Como decía antes, “Exodus: dioses y reyes” es una nueva versión de “Los diez mandamientos”, a la que el bueno de Ridley Scott le ha recortado casi hora y media, yendo directamente al grano, sin necesidad de escenas superfluas (aunque las hay) y quitándole el encanto que tenía la peli protagonizada por Charlton Heston. Que sí, que mucho escenario grandioso, mucho Egipto recreado en medio del desierto almeriense y miles de extras, aparte de los efectos digitales que son mastodónticos, pero como que la sensación que acaba transmitiendo es la de una peli hecha sin ganas, sin tensión. Esperemos que Ridley Scott sepa recuperar el pulso de su excelsa filmografía, porque lo que es su última etapa deja algo que desear, y eso que no he visto “El consejero” y soy de las pocas personas a las que “Prometheus” les pareció una buena peli.


“Exodus: dioses y reyes” tiene como protagonista a Christian Bale en el papel de Moisés, el libertador del pueblo judío de la esclavitud en la que vive en el Egipto faraónico. Y quizás sea la mejor interpretación de la película, al transmitir esa fuerza que emana de su interior y te hace creerte el personaje. Y no han tenido mejor idea que colocarle a María Valverde como su mujer. Sí sí, la Baby de “A tres metros sobre el cielo” nada más y nada menos que convertida en Séfora (el personaje bíblico que años más tarde dio nombre a una cadena de perfumerías). Esto debe ser como los fichajes del fútbol, que si consiguen colocar a alguien en una peli, otro alguien se lleva una jugosa comisión. Para interpretar a Ramsés tenemos a Joel Edgerton, que ha participado en películas muy interesantes (“El gran Gatsby” o “La noche más oscura”), pero que aquí no hace más que recordarte al majestuoso Yul Brynner de la versión de 1956. También tienen papelillos de secundarios Sigorney Weaver, Aaron Paul y Ben Kingsley, pero ninguno sabe aprovecharlos para robar siquiera un plano.
Por lo demás, la música de Alberto Iglesias no está mal, pero no son los coros y trompetas ideados por Elmer Bernstein. Eso sí, las escenas de la plagas si está muy bien. Y por cierto, lo de las tablas de la ley a alguno le parecerá…bueno, mejor que lo descubráis por vosotros mismos, si es que la veis…

Dunkerque (Dunkirk)

Os va a sonar raro, pero Dunquerke no es una película bélica. Según palabras del propio Christopher Nolan , Dunkerque es un thriller ...