domingo, 4 de enero de 2015

El Hobbit: La desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug)


Y en estas que Peter Jackson pensó que podría hacer otra trilogía de “El Hobbit”. Pero claro, si con cada uno de los libros de “El señor de los Anillos” sacó una peli, siendo la historia mucho más densa y compleja, para rodar “El Hobbit” en tres partes le hacía falta meter mucha paja, a modo de tramas no incluidas en la novela original y nuevos personajes, aparte de recrearse en desmedida en escenas apenas destacadas en el libro original.


En general, “El Hobbit: La desolación de Smaug” es una película más dinámica y entretenida que su predecesora, aunque deja en el cuerpo un no sé qué que no dejaban sus hermanas mayores. Porque, admitámoslo, al igual que los libros, la trilogía de “El señor de los anillos” supera a las películas de "El Hobbit". Tan solo determinadas escenas tienen la capacidad de evocar recuerdos con aromas a la historia de Frodo y el anillo. Y en “El Hobbit: La desolación de Smaug” la mejor escena es la protagonizada por Bilbo y Smaug, en su diálogo en el interior de la montaña solitaria, mientras Bilbo busca la Piedra del Arca. Y aquí os hago una sugerencia: a pesar de que el doblaje de Smaug está bastante bien, no os perdáis el toque que le da con la voz original Benedict Cumberbatch (el actor que interpreta a Sherlock Holmes en “Sherlock” y que casualmente se enfrenta a su compañero de aventuras, el Dr. Watson interpretado por el aquí Bilbo, Martin Freeman) a Smaug. Estará retocada digitalmente y todo lo que queráis, pero si cerráis los ojos y escucháis, seguro que percibís matices que sólo un ser humano es capaz de transmitir. Sencillamente espectacular. Por cierto, la voz del nigromante también es la de Benedict Cumberbatch, aunque los matices aquí son mucho menores.


Por lo demás, Martin Freeman siempre está ahí, cumpliendo como el que más, aportándole una personalidad a Bilbo que solo él podría darle; e Ian McKellen vuelve a repetir en un personaje que parece creado para él. También aparece el personaje de Bardo, interpretado por Luke Evans, que desde el principio se perfila como héroe, aunque poco mérito tiene adivinarlo si te has leído antes el cuento de J.R.R. Tolkien.


En definitiva, gustará a los seguidores de la saga de la Tierra Media, pero lo mismo os ocurre lo mismo que a mí: os deja una desazón en vuestro interior que intentaré explicar en el post dedicado a "El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos"

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