martes, 27 de enero de 2015

The Imitation Game (Descifrando Enigma)


De siempre, Sherlock Holmes fue uno de mis personajes literarios favoritos. Desde aquella serie de dibujos dirigida por Miyazaki, donde el mejor detective de todos los tiempos era encarnado por un sabueso con gorra y que fumaba en pipa. Años más tarde, en algún pase de madrugada de Cine Club, un programa de cine que emitían en La 2 a horas intempestivas, conocí las historias del Sr. Holmes en películas que casi parecían obras teatrales, protagonizadas por un actor desconocido para mí, cuyo nombre, por esas extrañas peculiaridades de la mente humana, se me quedó grabado a fuego como otras tantas cosas intrascendentes, mientras otras cosas mucho más importantes, como la formulación de las moléculas del trióxido de manganeso pasaban por mi mente sin dejar mácula, como un tren que pasa sin parar en la estación en la que esperas , que al principio te supone un incordio, pero que en cuando llega el siguiente tren, que sí para, se te olvida todo lo anterior. Algunos años después descubrí que hasta Billy Wilder había dirigido una peli de mi detective favorito: "La vida privada de Sherlock Holmes", con Robert Stephens como protagonista.


Pero hace cosa de unos años apareció una nueva versión de Sherlock, esta ven en forma de serie, en la que se adaptan las historias del detective residente en Baker Street a la época actual. El caso es que el actor que interpreta a Sherlock Holmes es ese personaje que tu mente se imaginó hace más de veinte años cuando leías sus novelas. Un tal Benedict Cumberbatch ha aparecido en tu vida para quedarse, aportando su vida al personaje, dándole su identidad, su personalidad, su cinismo, su humor con tan sólo una mirada o una simple mueca en la comisura de sus labios.


Pues bien, ese actor se mete ahora en la piel de Alan Turing, matemático británico, artífice del desciframiento de Enigma, la máquina con la que el ejército nazi codificaba sus transmisiones para evitar que los aliados descubriesen los planes de los alemanes. Y Cumberbatch lo vuelve a hacer: da credibilidad a un ser que se puede definir como Sherlock Holmes – Ironía + Neurosis – Sentido del humor + Represión. Al final acaba transmitiendo todas esas sensaciones, e incluso, en determinadas escenas, consigue empatizar con el espectador, e incluso transmitirle la angustia interior que sufre un personaje totalmente al margen de los convencionalismos sociales.


“The imitation game” es una buena peli con una factura impecable, con un vestuario inmaculado y un diseño de producción espectacular, todo ello acompañado por una banda sonora impecable. Pero le falta algo: no es por el reparto, dónde Cumberbatch está acompañado por la casi siempre repudiada Keira Knightley (a mí me gusta en todas las pelis que hace, aunque le falta una buena fabada). Pero le falta algo, chispa, ese toque que haga a “The imitation game” una de esas peli que volverías a ver. Le pasa algo parecido a lo que le pasó a “El discurso del Rey”, y es que no te termina de matar.


En definitiva, una buena peli para descubrir a uno de los considerados padres de la informática, que no defraudará pero que tampoco hará mucho más.

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