sábado, 21 de marzo de 2015

Nigthcrawler



Jake Gyllenhaal es un prototipo de actor muy distinto al habitual. Alejado de las megaproducciones (al menos últimamente), su búsqueda de personajes le hace embarcarse en proyectos más que peculiares en los que se incluso se atreve a involucrarse como productor. Cada interpretación es como un puñetazo en la mesa, una apuesta por llevarse más allá del límite racional de lo que significa la interpretación, lo cual le ha convertido en uno de los actores más sobresalientes de su generación.


En “Nightcrawler”, Gyllenhaal interpreta a un chaval con poca suerte en la vida que le hace vivir al día, dando pequeños golpes aquí y allá. Una noche, mientras conduce de vuelta a casa, es testigo de un accidente en la autopista, pero sobre todo descubre un mundo que hasta el momento ha pasado inadvertido para él: el mundo de los caza imágenes en tragedias que actúan como freelance para vender las imágenes a las cadenas de televisión. Así que se hace con una cámara y se introduce en la noche de Los Ángeles en busca de las desgracias ajenas para poder seguir adelante.


“Nightcrawler” es una película incómoda, aunque por su manera de ser contada no lo pueda parecer, ya que tiene un humor ácido, muy ácido, que en más de una escena te deja con la boca abierta y al mismo tiempo te hace cambiar de postura en la butaca. Te enseña que los convencionalismos morales en realidad son los límites de la conciencia personal, esa vocecilla interior que te deja o no dormir dependiendo de tus actos. Pero, ¿y si existe gente que carece de esa vocecilla? ¿Y si sólo tienen una vocecilla que les haga salir en busca de la satisfacción de sus deseos para poder descansar?


Pero “Nightcrawler” es también una crítica al periodismo actual, más interesado en llegar al máximo de audiencia posible que en la calidad de los contenidos que emiten. Vamos, que lo importante es la cantidad, y no la calidad. Pero se podría decir que lo que busca la gente es el dolor, la desgracia, porque al final son ellos los que hacen a los distintos medios seguir una lucha encarnizada por atraerles. Pero en definitiva, los medios son aquello que quieren que sean aquellos que los dirigen, y si, como decía anteriormente, estos no tienen una vocecilla a modo de conciencia, sino otra de ganar a toda costa, lo que veamos en las televisiones será aquello que más morbo y satisfacción de al espectador voyeur que todos llevamos dentro.



En definitiva, “Nightcrawler” es imprescindible para aquellos a los que les gusten las historias distintas, pero que están más cerca de la realidad de lo que podamos creer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario