viernes, 5 de febrero de 2016

El renacido (The Revenant)


Llevo desde anoche pensando cómo empezar a escribir algo sobre “El renacido”. Y no me salen las palabras. Los adjetivos “Grandiosa”, “Insuperable” o “Inspiradora” que la prensa dibuja en sus anuncios se quedan muy lejos a la hora de describir lo que sentí viendo una obra maestra, algo que, personalmente, trasciende del cine.
Sí, no deja de ser una historia, supuestamente basada en hechos reales ocurridos en la primera mitad del s.XIX, recogidos en la novela escrita por Michael Punke (que compraré en cuanto vea). Pero lo que hace Iñarritu con “El renacido” te golpea al mismo tiempo que te hechiza, a un ritmo en que cada minuto ves a Leonardo DiCaprio un poco más grande mientras viaja por una América tan profunda como cruda, cruel y peligrosa.


“El renacido” es un prodigio fotográfico: te transporta a lugares tan impresionantes como reales, al tiempo que consigue transmitir el frío que sienten los protagonistas y la crudeza de la naturaleza antes de ser alterada por el hombre. Es la técnica puesta al servicio del arte, para transmitir una verdad que ocurrió hace casi dos siglos, de la que nunca conoceremos la realidad de los hechos insignificantes que modelan la verdadera historia. Un western como nunca se ha visto, más real que todos los que se hayan rodado anteriormente juntos.


Y luego están los planos, los movimientos de cámara, tan sutiles que apenas dejan percibir la imposibilidad de rodar algo así. Más de una escena me tiene loco tan sólo de pensar su ubicación para rodar algo así.
Leonardo DiCaprio está inmenso: no está al alcance de casi nadie dejarse morir para mostrar la fuerza interior de un ser humano, y mucho menos por rodar una película. Hay que estar hecho de algo muy distinto al resto del mundo para dejarte guiar por el borde de un precipicio sin fondo, sin peros ni ápice de miedo y lograr encontrar el camino, aunque para lograrlo hayas tenido que llegar con el cuerpo (y seguramente la mente) totalmente roto.



Otro aparte merece la banda sonora. Dura, sobria, estremecedora, hosca, reconfortante a momentos y gélida otros, en definitiva, música introvertida para no quitarle protagonismo a lo verdaderamente importante: el festival de la imagen. En este enlace la tenéis completa:


En definitiva, no debéis perderos por nada del mundo “El renacido”, en su sala de cine con la pantalla lo más grande posible. Si vais a verla y no tenéis con quien, avisadme que yo me apunto las veces que haga falta.



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