martes, 4 de octubre de 2016

Sing Street


Hay cosas en la vida que te pellizcan el alma. Pero no un pellizco de esos que te hacen retorcerte de dolor, de esos que te estrangulan con un nudo en la garganta y te llenan las cuencas de los ojos de lágrimas. Son pellizcos acompañados de un cierto gustirrinín. De hecho, mejor que llamarlo pellizco lo voy a llamar pizzicato, porque lo que consigue es hacerte vibrar la fibra sensible y acompasar el movimiento del alma con el universo. Y por un momento, con esa vibración dentro de ti, consigues ser plenamente feliz tan solo por el precio de una entrada de cine.


Y «Sing Street» es todo un pizzicato que te sacude de una ola de buenrollismo que debería ser necesaria, al menos, una vez a la semana. Te transporta, cual hilos de plata invisibles, hacia un lugar de tu memoria que siempre está presente y que solo se abre cuando suenan aquellas notas de una canción de tu infancia que inmediatamente te hacen sonreír. Uno acordes y ya te tiene enganchado, a la espera de ese sonido especial que hará la canción única para ti. Da igual que sea una guitarra, el ritmo de un bajo, el sonido estridente de un casiotone o el retumbar de unos platillos al ser golpeados por unas baquetas.


«Sing Street» es una historia de nuestra vida, de las influencias que nos hicieron ser algo distinto a lo que somos ahora, pero que nunca nos ha abandonado. Y más en la preadolescencia, que nos hizo ser esponjas para absorber y adaptar a nosotros mismos todo aquello que nos rodeaba. Todo cabía en nuestras mentes, y todo lo expresábamos con nuestra forma de movernos y mostrarnos a los demás, por mucho que nuestros padres no nos entendieran. Como ahora, en muchas ocasiones, no conseguimos entender a nuestros hijos. Quizás sus pizzicatos les lleven a otra modulación, a otro tipo de vibración interior totalmente acompasada a la nuestra.


Pero además, «Sing Street» es un homenaje a esa figura que siempre estuvo allí: el hermano mayor al que robar canciones, al que siempre estará allí para donarte en vida un pedacito de la suya en forma de vinilo con el que salir del mayor bache de tu corta vida, y hacerte saber que los Spandau Ballet y su Gold siempre estarán allí…



En definitiva, «Sing Street» es de esas pelis que cuando la veas en cualquier canal de televisión medio empezada te verás obligado a ver de nuevo. No os la perdáis.


PD: Os dejo alguno de los temas originales de la peli, que no debéis ver si tenéis intención de ver la peli:

THE RIDDLE OF THE MODEL:


UP:


BEAUTIFUL SEA:


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