lunes, 12 de agosto de 2013

Alacrán enamorado

   ¿Y si os digo que "Alacrán enamorado" me ha parecido una muy buena película? Creo que habla de muchos temas importantes, temas que en muchos casos se convierten en problemas de la sociedad actual. Pero también habla de la manera de afrontarlos, y de la principal característica y esencia del ser humano: el error. Somos seres que avanzamos a base de tropezones, e incluso lo hacemos más de una vez con la misma piedra, como dice el refrán. Ya desde pequeñitos se nos enseña que el error es una de las maneras de aprender en esta vida, porque se nos invita a actuar sin temer equivocarnos, porque aunque caigamos en el error nos han facilitado una manera rápida de solucionarlo: la goma de borrar. Luego cuando crecemos y los problemas son más complicados la manera de arreglar el error es algo más compleja y necesita un poco más de tiempo para que pueda ser efectiva: el tippex tarda unos segundos en secar. Pero cuando los problemas se escapan del papel y tenemos que enfrentarnos a ellos cara a cara, las herramientas de las que disponemos se convierten en palabras y actos, que muchas veces, al igual que los elementos para arreglar errores en el papel, dejan un manchurrón, pero en el alma. Pero el arrepentimiento y el perdón tienen la virtud en muchos casos de servir de bálsamo que lleva a los errores al olvido del dolor, aunque no de la experiencia, lo que evita que volvamos a herir a alguien y al mismo tiempo no estemos atormentados por nuestros errores anteriores, aunque esto no sea siempre así.
   En "Alacrán enamorado" Julián (Álex González) pertenece a una banda de nazis que realizan "acciones" por encargo de Solís (Javier Bardem, que no es que me caiga especialmente bien, pero es un actorazo como la copa de un pino que hasta en papeles secundarios da lecciones de interpretación que, en este caso, hasta consigue dar algo de miedo). Junto con Luis (Miguel Ángel Silvestre) y demás miembros de la banda acuden al gimnasio en el que entrena Carlomonte (Carlos Bardem), un tipo con principios que se enfrenta a los problemas de los demás cara a cara pero que esconde los suyos tras una botella de alcohol. Cuando Julián comienza a entrenar en serio como boxeador, las relaciones con los miembros de su banda se enturbian, al tiempo que cambian con los integrantes del gimnasio.
   Me recordó bastante a la imprescindible "American History X" (en el trasfondo y con muchos matices, esta es mucha mejor peli que "Alacrán enamorado"), ya que ambas comparten el adoctrinamiento en el odio a lo diferente como método para culpar a la sociedad actual de todos sus problemas, aunque el abandono de dicho odio se produzca de distinta manera en cada una de las pelis. En "Alacrán enamorado" el odio sale del cuerpo y de la mente a través de un deporte tan honorable como es el boxeo, a modo de golpes contra lo que signifique rechazo a las diferencias.
   Definitivamente, una buena peli.

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