domingo, 20 de octubre de 2013

The Film Symphony Orchestra

   ¡Qué maravilla! ¡Qué manera de disfrutar escuchando las mejores bandas sonoras! Un regalo para los oídos y para el corazón. Lo primero que tengo que hacer es agradecer a la Film Symphony Orchestra la invitación para asistir a un concierto de este tipo, en un marco inmejorable, el Auditorio Nacional de Madrid. Mis expectativas eran muy altas, porque asistí convencido de que todo lo que allí iba a ocurrir me iba a encantar. Pero el conjunto de músicos que forman esta magnífica orquesta superaron con creces mis pensamientos y, como ocurre en el cine, consiguieron hacer volar la imaginación.
   Todo empezó con "Star Wars". Y se me pusieron los pelos de punta. Me hicieron ver al Halcón Milenario surcando el espacio, mientras de fondo se escuchaban los sables láser de Obi-Wan-Kenobi y Darth Vader. Después llegó el turno de la magia de "Harry Potter", en una de las interpretaciones sorpresa de la noche. Aquí si que hizo magia John Williams al componer este tema, que empieza con mucha calma, pero que poco a poco se convierte en una explosión de sonido magistral que cuando termina deja con ganas de mucho más. Y llegó el turno de viajar en el tiempo a la época romana para escuchar la música de "Gladiator" y revivir las colosales peleas a muerte en el Coliseo, y sentir la muerte de Máximo Décimo Meridio como si estuviese allí mismo. Y con la música como máquina del tiempo, nos trasladamos a la isla Nublar con destino al "Parque Jurásico". Y con esta increíble melodía John Williams volvió a demostrar porque es el mejor compositor de bandas sonoras de la historia. Estoy convencido de que sin su música, muchas de las películas a las que ha acompañado no hubieran tenido el éxito del que gozaron, gozan y gozarán a través de los tiempos. Después nos vamos a hacer un viaje en avioneta para visitar "Memorias de África", una de mis bandas sonoras favoritas de toda la vida. Y de nuevo nos vamos de viaje, esta vez al espacio, a acompañar a los tripulantes del Apolo XIII, en aquella melodía que desprende aroma a heroicidad acompañado por patriotismo, que casi parece un himno nacional como homenaje a aquellos que hacen cosas increíbles siempre pensando en hacer un mundo mejor. Y para despedir la primera parte del concierto toca viajar hacia Nunca Jamás, a escuchar la música de "Hook" (que aunque sea el mayor bodrio de Steven Spielberg, la música de John Williams es lo mejor de la peli).
   La segunda parte no puede empezar mejor: nos ponemos el esmoquin de James Bond y allá vamos. Y llegamos al momento más emotivo de la noche, con la música y el violín de "La lista de Schlinder", que te hace estremecer como lo hace la película cada vez que la ves. Y de repente, te ves navegando por los mares del sur y te das cuenta de lo buena que es la música de "Piratas del Caribe", faltando sólo que Jack Sparrow se pasease con sus andares característicos entre los músicos. Y sin salir del agua, llega lo que para mi fue el momento estelar de la noche: "Tiburón". Como escarpias se me pusieron los pelos, qué intensidad!!! Para relajar el ambiente fuimos a visitar a John Dumbar al oeste americano, y las melodías de "Bailando con lobos". Y llegó otro de los momentos memorables de la noche: La marcha imperial de "El imperio contraataca". A los que os guste el universo Star Wars hacerme caso: no perdáis la oportunidad de escuchar en directo cómo se interpreta la marcha imperial. Como diría Chicote, vais a alucinar pepinillos. Y si cuando termina una, la que empieza a continuación es el tema de "Indiana Jones", pues es el acabose. Qué manera de tocar la trompeta!!! Y para terminar, volvemos a ser niños que se hacen amigos de un extraterrestre, con la música de "ET". Y cuando todo termina, la explosión de aplausos, con la que los que estábamos presentes conseguimos nada menos que tres bises, que pasa saber cuáles fueron, tendréis que acudir a un concierto.
   En definitiva, una de las mejores experiencias que he vivido, dos horas repletas de música y buen gusto aunadas en un auditorio en el que no cabía un alfiler. Cuando a la gente le ofreces lo que quiere, suele responder. Una manera de acercar la música sinfónica a la gente que normalmente no la escucha, y que con este tipo de propuestas innovadoras consigue atraer a personas que normalmente se mantienen alejadas de propuestas mucho más clásicas. Toda una vivencia que espero poder disfrutar durante muchos años.

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