sábado, 2 de noviembre de 2013

Una cuestión de tiempo (About Time)

 
   Llamadme moña, pero da gusto ver películas hechas con tanto tacto y tan buen gusto como "Una cuestión de tiempo", que a pesar de encuadrarse dentro de lo llamado "comedia romántica", no caiga en los clichés habituales de los pasteles empalagosos que atragantan hasta un cursi. "Una cuestión de tiempo" se atreve a mezclar el género con elementos clásicos de la ciencia ficción...y funciona!!!
   Y lo hace porque aborda una historia muy cuidada desde la naturalidad que le aportan todos los personajes, sin forzar enrevesadas situaciones para buscar un final previsible, ni artilugios ficticios basados en efectos especiales.  La comodidad de los actores traspasa la pantalla, haciéndote pasear a su lado sin poder abandonar la  sonrisa en las dos horas que dura la peli. Te encuentras a un protagonista (Domhnall Gleeson) al que te hubiera gustado conocer para considerarlo tu amigo de toda la vida, y a una de las actrices más guapas de su generación (Rachel McAdams), que con solo una sonrisa consigue enamorar al espectador. Mención aparte merece Bill Nighy, que interpreta al padre del protagonista, que trasmite carisma con cada uno de los movimientos de cadera que hace, como siempre que puede.
   Richard Curtis nos trae uno de sus guiones que dejan huella, como ya hizo con la colosal "Love Actually" (ya he comentado alguna vez que es una de mis cinco películas favoritas de todos los tiempos). Calificada como simplona y sensiblera por esa parte de la crítica de los gustos amargos, "Una cuestión de tiempo" nos deja frases que siempre has tenido en mente pero jamás supiste expresar, por muy obvia que pueda resultar como puede ser "nadie nos enseña a amar, y tampoco a tener miedo". Son esos pequeños detalles los que dan calidad a los guiones de las películas de Richard Curtis ("Cuatro bodas y un funeral" - aunque esta no me haga demasiada gracia, aunque tendré que revisitarla porque hace demasiado que no la veo -, "Notting Hill") que hacen de la elegancia su sello característico. Y para acompañar al conjunto, como siempre, una banda sonora de auténtico lujo que consigue inundar el ambiente de romanticismo.
   Os cuento de qué va: Al cumplir los veintiún años, Tim (Domhnall Gleeson) descubre que puede viajar en el tiempo, por lo que decide aprovechar su don para conquistar a Mary (Rachel McAdams). No os cuento nada más ni os desvelo nada que no se pueda ver en el trailer, os dejo que la sintáis y experimentéis por vosotros mismos. No va a defraudar a los paladares más exigentes.   

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