domingo, 16 de febrero de 2014

La gran familia española


Daniel Sánchez Arévalo se supera poco a poco en cada peli. Lleva la siguiente un paso más allá que la anterior, y nada más terminar una te lleva a pensar en la siguiente. Me pasó con "Gordos", me pasó con "Primos" y me ha pasado nada más terminar con "La gran familia española", un relato peculiar sobre una boda que se celebra justo el día y a la hora en la que España juega la final del mundial de fútbol de Sudáfrica.


Sánchez Arévalo vuelve a incidir sobre un tema recurrente en todas sus películas: la familia y los conflictos que hay detrás de todas ellas, utilizando como hilo conductor el enlace entre un par de adolescentes, en torno a los cuales se desarrolla una historia de miedos, alegrías, amor, desamor, mentiras y verdades. Y todo con "Siete novias para siete hermanos" como punto de partida, que aporta el toque nostálgico a la trama y nos hace recordar lo grande que fue Stanley Donen.


Cómo se agradece ver una peli distinta, con unos diálogos frescos que retratan fielmente el sentimiento de la sociedad española en sus distintos rangos de edad, las preocupaciones de la juventud, los traumas de los adultos y la ligereza con la que ven la vida los ancianos. Y todo ello, combinado, da lugar a una serie de  situaciones, de mezcla de sensaciones tragicómicas que no hacen más que reflejar lo que es la vida en sí: un paseo con compañeros de camino, que a veces se hace muy cuesta arriba y de repente muy cuesta abajo, como un gran tobogán del que esperas no caer y pasarlo lo mejor posible al mismo tiempo. Pero siempre hay que tener una ilusión con la que hacer el camino, y en "La gran familia española" la ilusión es esa final del mundial de fútbol que una vez nos puso en el mapa y nos hizo sentirnos centro del universo por unos instantes.
Con unos actores más que solventes y consagrados, entre los que destacan Roberto Álamo (Goya al mejor actor de reparto) y Antonio de la Torre, acompañados por los siempre interesantes Quim Gutiérrez y Verónica Echegui, destacan en el reparto tres jóvenes actores en los que se centra buena parte de la historia: Patrick Criado, Arantxa Martí y Sandra Martín, que dan el aporte de frescura a la peli.


No dejo escapar la ocaisón para que podáis escuchar el Goya a la mejor canción original de este año, Do you really want to be in love?, de Josh Rouse.


Y ya para terminar, aparte de recomendaros la peli, quiero hacer un recuerdo a una de las localizaciones en las que fue rodada: el Instituto Isabel La Católica, en Madrid, junto al parque del Retiro. Al inicio de la peli aparece una pequeña clase, que en realidad es la biblioteca del instituto, que tan pocas veces pisé, porque en realidad más que una biblioteca en la época en la que estudiaba allí era un pequeño museo con manuscritos y libros de esos que con sólo mirarlos se deshacen. Si tenéis la oportunidad de hacer una visita no os perdáis, además de la biblioteca, los laboratorios, que datan de 1929.

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