domingo, 23 de marzo de 2014

Ocho apellidos vascos


Si algo no nos falta a los españoles, por muy mal que nos vengan dadas, es el sentido del humor. Mira que nos gusta un chascarrillo para hacer la gracieta en cualquier situación, por mucho funeral del que se trate o crisis que estemos pasando.
Lo del sentido del humor del español tiene que ser algo genético heredado de los Homo Sapiens que vivían en Atapuerca (como poco). Ya me los imagino descojonaos cuando uno de ellos se fuese a cazar mamuts y al rato volviese con un brazo menos: ahí haciendo el gruñido característico de la época, a modo del jajaja actual, dando saltos alrededor del pobre manquito; o a los celtas haciendo chistes con el típico comienzo "¿sabes por qué los íberos ...? (frase que derivo siglos más tarde en los famosos chistes de Lepe); o a los numantinos riéndose del asedio que sufrían por parte del ejército romano mientras morían de hambre, al grito de "romano... me la tocas con la mano". Luego ya vinieron los años oscuros de la Edad Media y las invasiones de unos y otros que impidieron el desarrollo del humor patrio, hasta la aparición a finales del s.XV con la expulsión de los últimos árabes de la península de los primeros monologuistas, evolución natural de los populistas juglares. El más famoso de la época fue un tal Cristóbal Colón, que gustaba tanto a las altas esferas de los Reinos de Castilla y León con el monólogo del huevo, que encandiló a los Reyes Católicos para que le patrocinasen una gira por la Américas... antes de que existiesen.


Años después, con el desastre de la Armada Invencible y todo eso volvimos a caer en una era oscura en lo referente al humor español. Hasta más o menos la década de los 70 del s.XX, donde toma auge el chiste y todos aquellos humoristas que se especializan en categorías concretas: Arévalo y sus chistes de gangosos (en algunas gasolineras aún hay cassetes con sus mejores chistes); Eugenio y su "Saben aquel que diu..."; y hasta hemos tenido nuestro propio genio surrealista en el humor, Chiquito de la Calzada!!! Esto más o menos duró hasta principios de los 90, donde otra época oscura hizo desaparecer a casi todos los juglares del chiste, dejando el cuidado del gracejo español a Manolo Royo, Marianico el corto y Félix el gato.
Ya entrando en el s.XXI vuelven a ponerse de moda los monologuistas. La emisión de El club de la comedia hace apuntarse al carro del típico formato americano, con pared de ladrillo al fondo a muchos humoristas de la nueva hornada, que le dan un dinamismo mucho más activo a la antigua profesión de chistoso. Pues bien, de todos esos monologuistas hay tres que son mis favoritos: Eva Hache, Goyo Jiménez y Dani Rovira.


Un paso lógico en la carrera de Dani Rovira era meterse en el mundo de la interpretación, y su primer papel ha sido protagonista y por la puerta grande, en "Ocho apellidos vascos", donde interpreta a un andaluz que se enamora de una vasca y decide ir a conquistarla al País Vasco.
"Ocho apellidos vascos" es una comedia de enfrentamiento entre tópicos  regionalistas. Y nada mejor para que el enfrentamiento resulte creíble que enfrentar a dos regiones tan opuestas entre sí como Andalucía y el País Vasco. Así está hecha la historia, y sólo hace falta que los actores den verosimilitud a la trama. Clara Lago interpreta a la muchacha vasca, borde para un andaluz a no más poder; Karra Elejalde interpreta a su padre, con raíces vascas que brotan desde la médula; Carmen Machi en su papel habitual últimamente; y Dani Rovira, como el andaluz enamorado en busca del amor.
La peli tiene su gracia, porque la cantidad y variedad de situaciones cómicas le dan mucho ritmo, aunque durante la segunda mitad de la historia el ritmo baja porque sube ligeramente el toque dramático. Pero en definitiva, es Dani Rovira el que consigue mantener la peli en sus hombros, bien secundado por Karra Elejalde.
Ya ha habido voces discordantes con la película, porque consideran que se ríe de un pueblo o de otro, voces que demuestran su poca inteligencia: un pueblo que sabe reírse de sí mismo es un pueblo que demuestra salud emocional e inteligencia, al igual que una persona que sabe reírse de sí misma demuestra estar dispuesta a sortear situaciones difíciles con mayor naturalidad. Debe ser muy triste tomarse en serio todas las situaciones que te encuentres en la vida, que demasiado seria es ya de por sí.
En definitiva, una peli para pasar un buen rato y descubrir el gracejo vascuence...

3 comentarios:

  1. Vaya, pues entonces la granizada era por otra cosa... (respondo a un comentario previo en G+)

    PD. En la fantástica historia abreviada del gracejo español se te ha olvidado el protagonismo cómico de nuestros políticos.

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    Respuestas
    1. Huy es que esos no tienen ni puta gracia...

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  2. Pues nada, habrá que verla (a ver si este fin de semana encontramos un hueco), aunque personalmente continuo temiéndome un aluvión de topicazos... aunque eso sí, espero que sean divertidos jejeje

    Hemos Visto
    http://hemosvisto.blogspot.com

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