sábado, 5 de julio de 2014

Open Windows


Hay que tener mucho valor para hacer una película como "Open Windows". Y mucha caradura para proponer al espectador ver una película que transcurre íntegramente en la pantalla de un portátil. Sólo Nacho Vigalondo podía hacer una peli así. Sus anteriores películas ("Los cronocrímenes" y "Extraterrestre") ya jugaban con el espectador, bien mediante viajes en el tiempo bien mediante supuestos extraterrestres. Pero lo que ha logrado con "Open Windows" va más allá: tiene una intensidad no vista en sus anteriores films, sin perder el toque personal a modo de ida de olla.


Todos tenemos nuestro puntito voyeur (por no decir cotilla), y además facilitamos al resto del mundo ese voyerismo respecto a nuestras cosas. Con la explosión de la tecnología al alcance de todos, podría decirse que somos voyeur digitales, compartiendo y cotilleando en redes sociales aquello que queremos que se sepa y saber que estamos viendo o están viento, nos gusta o les gusta, anhelamos o anhelan, deseamos o desean, etc. Lo peor de todo es que pensamos que controlamos todo lo que compartimos, y no es así: una vez subes algo a Internet pierdes el control de aquello que pensabas sólo podrían ver quienes han sido especialmente elegidos por ti. Lo malo es que Internet es como un gran iceberg, del que sólo vemos la una ínfima parte, y ni somos capaces de imaginarnos lo que esconde detrás. Cámaras, smartphones, portátiles... todo aquello capaz de captar una imagen y esté conectado a Internet puede ser objeto de jackeo por parte de alguien con unos conocimientos básicos de informática.
A partir este concepto nace "Open Windows", que puede definirse como la ventana indiscreta en el mundo digital sin que esta afirmación pueda suponer sacrilegio alguno, con la única diferencia que en la peli de Hitchcock el voyerismo es, digamos, accidental, y en "Open Windows" no lo es: el que mira sabe totalmente lo que hace y lo que busca.
Hace una semanas me metí un poquito con Elijah Wood cuando hablaba de "Grand Piano". Pero en "Open Windows" reconozco que incluso está bastante bien, aportando un toque de ingenuidad a su personaje que poco a poco va perdiendo. Respecto a Sasha Grey, la antigua actriz porno reconvertida a escritora y a actriz del cine sin sexo explícito, pues normalita: cumple y poco más.
En definitiva, una apuesta más que arriesgada de cine español, que deberían ver quienes critican al cine patrio diciendo que por lo general nuestro cine es malo y falto de ideas, para que vean que en España tenemos cineastas que arriesgan, asombran y pueden llegar a convencer. Olé Vigalondo!!!

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