domingo, 8 de febrero de 2015

Goyas 2015


Bueno, pues otro año más, vamos a comentar lo ocurrido en la 29ª edición de los premios Goya. Y en primer lugar, el palo más gordo que voy a dar en este post es para Televisión Española por la chapucera realización tanto de la gala como del previo, la alfombra roja (este año, burdeos).
La llegada de los invitados a la alfombra es de lo más bochornoso que se ha visto en televisión en mucho tiempo: tan pronto aparecía un personaje por la puerta del Palacio de Congresos y se situaba en del fotocall, el iluminado comentarista de moda se ponía a hablar sin importarle que estuviera siendo entrevistado por una compañera. Pero además, se escuchaban conversaciones entre la presentadora y el equipo de realización, así que aquello era un sindiós que no había quien lo entendiese. Y para más inri, mientras entrevistaban a los protagonistas que iban llegando, dividían la pantalla y dejaban en un minúsculo recuadro al entrevistado mientras en el resto de la pantalla o bien ponían un tráiler o bien ponían la repetición de la entrada de alguien que había llegado quince minutos antes. Y allí a la vez hablando todo el mundo: los que entrevistaban, la presentadora con el pinganillo y el comentarista, que no sé de dónde lo sacaron pero que se lucieron. Comentarios sobre Juana Acosta del tipo “Es colombiana, pero guapísima, parece española”.
Ya en la gala, las cámaras enfocando hacia no se sabe bien dónde, de repente se veía una cámara dando vueltas, o una conexión hacia no se sabe muy bien donde, por no decir del nefasto sonido durante toda la retransmisión. En fin, muchísimo que mejorar.
En lo referente a la gala en sí, la elección de Dani Rovira como maestro de ceremonias fue un acierto total: supo mantener el tipo en todo momento, con su gracejo, y principalmente su naturalidad. Incluso en esos momento de entrega de premios sucesivas se le echaba en falta. Porque otra cosa no, pero la monotonía y el sosismo de alguno de los entregantes hacían dormirse al espectador, al parecer más modelos que lucían su atuendo que personas que iban a entregar un premio.
También me gustó que los principales reproches políticos llegasen de la mano de Enrique González Macho, y que la gala no se convirtiese en una reivindicación política, porque tal y como he dicho otros años, no es el lugar. Algún pequeño deje y listo. Como tiene que ser.
Eso sí, la gente sigue siendo muy cansina con los agradecimientos, y como el Goya lo gane más de uno apaga y vámonos. Cinco minutos de discurso que hacen que tu mente empiece a flotar y a pensar en si has sacado algo del congelador para hacer la comida del día siguiente. Al final, entre agradecimientos, el discurso de Banderas (que estuvo bien, admitámoslo, pero se excedió en su duración), los números (más adelante me referiré a ellos), los videos de las pelis que vienen (otros cinco minutos de tiempo para desconectar) y tal, la ceremonia, que estaba previsto acabase a las 00:45, terminó casi a las 2 de la mañana. Menos mal que la cambiaron al sábado. ¿Para cuándo reducir el número de premios a entregar en la ceremonia?
Lo de los números entre premio y premio ha sido lo peor de la gala. El bailecito de claqué pase que pase, pero lo de Álex O'Dogherty… El sobresaliente número de años atrás ha quedado borrado por una performance (por llamarlo de alguna manera) sin gracia ni sentido, todo con el objetivo de presentar los premios en las categorías musicales. El año pasado le nominé para que fuese el conductor de una gala, pero tras lo de este año no me queda otra opción que no sea retractarme. Y luego está lo de Miguel Poveda, que cantará muy bien y todo lo que quieran, pero ¿a qué cojones viene que se ponga a cantar en la gala de los premios del cine? ¿No sería más lógico que se interpretasen los temas nominados a mejor canción? ¿Alguien debía algún favor a alguien? Si no, no entiendo el protagonismo que se le quiere dar a un cantante en un sector que no es el suyo.
En cuanto a los premios, muy de acuerdo con casi todos. Justa vencedora global “La isla mínima”, y en general, casi todos los premios entre lo previsto. Personalmente, los únicos que me chocaron fueron el de Carmen Machi y el de Dani Rovira (aunque este lo puedo entender algo más). Pero entiendo que se quiera premiar a la película que ha cambiado el rumbo del cine español. Así que todo perfecto.
Por último, quiero hacer referencia a algo que sólo pasa aquí: sólo vienen a la gala los nominados y alguno más para hacer relleno, pero aquellos actores, directores, etc. que no están nominados, ni aparecen. ¿Dónde quedó lo de todos a una? En definitiva, que al final, pese a la unidad que se pretende demostrar, cada uno va a lo suyo… Esperemos seguir mejorando el año que viene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Valerian y la ciudad de los mil planetas (Valerian and the City of a Thousand Planets)

A veces, en la vida, hay que dejar el traje de adulto que el tiempo nos impone inexorablemente para poder disfrutar. Sí, sé que según os ...