domingo, 1 de marzo de 2015

El año que fui gratis al cine gracias a Audrey Hepburn

Sí, durante buena parte de 2014 y algo menos buena de 2015 he estado yendo al cine gratis. Para alguien enganchado a una pantalla como yo ha sido un auténtico lujo poder ir a ver todo aquello que quisiera tantas veces como quisiera.
La culpa la tuvo un sorteo anunciado en Facebook de los amigos de Canal Hollywood, en el que pedían que eligieses, entre una selección, a la mejor actriz de ese grupo de películas. Y claro, allí estaba, reluciente, Audrey Hepburn, que me miró fugazmente y me inspiró una frase que me haría ganador.


Así que aprovechando la cercanía de los cines Yelmo, y con la oportunidad de poder ir todos los días a ver lo que quisiera o quisiese, empecé nada más recibir mi tarjeta VIP. Pero la cosa no empezó demasiado bien: La gran estafa americana. Estafado salí de la sala aunque no pagué nada. Por la peli y por la horda de adolescentes juveniloides sentados en las última fila, que ante la falta de interés por la película empezaron con comentarios, risitas, selfies con sus móviles, etc. Hasta que me inflaron, me di la vuelta y les metí un grito que no solo hizo que se callasen, sino que abandonaron la proyección antes de que acabara.
Luego ya vinieron otras pelis más o menos acertadas (Gravity en 3D era obligatoria), incluyendo uno de los grandes éxitos del año: Ocho apellidos vascos.


He podido disfrutar de mucho cine español, buenos y menos bueno, de blockbusters de superhéroes (personalmente Garfield me parece un buen Spiderman) y alguna peli con argumento bíblico que me dejó a medias...


También me he tragado bodrios como Godzilla y la infumable Malditos vecinos, he salido encantado de ver el retorno de Kevin Costner en 3 días para matar y a Angelina Jolie como Maléfica y he descubierto a las voces que están detrás de las grandes estrellas de la música en A veinte pasos de la fama...


He encontrado películas sorprendentes, como Open Windows, y pelis decepcionantes como Transcendence; otras con aire a clásico, como Las dos caras de enero y más blockbusters que tampoco me parecieron cosa del otro mundo...


He disfrutado como un niño con Guardianes de la galaxia (más de una vez, lo reconozco); he descubierto el buen rollo que dejan las canciones grabadas por todo Nueva York en Begin Again y uno de los taquillazos del año en España, El niño...


He disfrutado viendo La isla mínima, una de las mejores películas españolas de los últimos años, y Clint Eastwood me medio decepcionó por primera vez con sus Jersey Boys; intenté pasar miedo con Líbranos del mal...


Con La entrega no sentí ni frío ni calor; pero Perdida me dejó alucinado (gracias Fincher); Torrente se vino abajo y con Un viaje de diez metros volví a recordar los aromas de la cocina hindú en plena campiña francesa...


Relatos Salvajes supuso una bocanada de aire fresco; Drácula Untold fue un bodrio soporífero; pude ver, al fin, en pantalla grande, la peli que más veces he visto en mi vida, de la que me sé buena parte de los diálogos y de la que soy fan total: Los cazafantasmas; Nolan me volvió a a absorber con una de sus historias en Interstellar; vi el pansinsal de Sinsajo, la penúltima de la saga de Los juegos del hambre; y el al parecer ocaso de Ridley Scott con su Exodus...


Me dio el bajón con Magia  a la luz de la luna, de Woody Allen; me partí de risa con la familia de Dios mío, pero qué te hemos hecho?; por fin acabó la trilogía de El Hobbit; y empezó la temporada de las películas con nominaciones a los Oscars con la irrepetible Birdman; el gran Cumberbacht en The imitation game; y personalmente, una de las películas más sorprendentes que he visto en los últimos años, Whiplash...


Sucumbí a la publicidad y los trailers y me aburrí en Into the woods; me emocioné con la interpretación de Eddie Redmayne en La teoría del todo; me quedé incrustado en la butaca, con los ojos bien abiertos y casi sin poder pestañear viendo Nightcrawler; me encantó el último bodrio de los Wachowsky, El destino de Júpiter; me descojoné (de lo mala que es) con los diálogos de "Cincuenta sombras de Grey"; Clint Eastwood recuperó el tono con su El francotirador; y para despedir un fantástico año de cine, me divertí de lo lindo con Kingman, Servicio secreto.
Será difícil repetir un año de cine igual: más de 70 películas en pantalla grande sólo está a la altura de críticos de verdad y gente especializada. Pero haremos lo posible por ententar, si no superarlo, al menos repetirlo...
Nos vemos en el cine.

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